NO ES UN 24 DE MARZO MÁS

EDITORIAL

Por redacción ANCAP

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No es un día más este 24 de marzo de 2016. Aunque las pascuas coincidan por cuestiones del destino con la tristemente célebre fecha del último golpe de estado que sufrió la Argentina, este día de la Memoria por la Verdad y la Justicia no es como los otros 39 que pasaron. Y si bien hay similitudes con muchos 24 de marzo de la década del ’90, no podemos decir que este sea otro después de sentir que la sociedad en su conjunto había tomado verdadera conciencia de qué lo que pasó en este país es el crimen más tremendo que puede realizarse sobre la raza humana. Y es que cuando el organismo en el que todos depositamos nuestras confianzas para que salveguarde nuestros derechos, como lo es el Estado, se transforma en una sangrienta máquina de exterminio, no podemos dejarlo pasar como si nada, como si eso fuese problema del otro, como si hubiese pasado por “estar metido en algo”. Y eso es lo que sucedió por mucho tiempo. A pesar de esporádicos momentos históricos como el de los juicios a las juntas, o los procesos de apertura de causas y condenas a los genocidas durante los últimos 12 años, la democracia todavía se debe y nos debe un profundo cambio cultural que destierre de una vez por todas la posibilidad de pensar que el Estado debe ser represivo y violento contra cualquier manifestación social existente.

No es un día más este 24 de marzo porque son cuarenta los que pasaron desde aquél 1976. No se lo puede tomar como otro más porque nos encontramos con un gobierno de ultra derecha en el poder. Y porque su presidente (o debemos decir nuestro presidente) Mauricio Macri habla de “Nunca más a la violencia política e institucional” y deja un hálito de “teoría de los dos demonios” flotando que asustan ( por lo menos al quien escribe estas palabras). Porque no es lo mismo la violencia implementada por el Estado que la que pueden provocar grupos guerrilleros o agitadores o lo que fuese. Porque por supuesto está super comprobado que no se perseguía sólo los Montoneros, los del ERP o al que militaba en política. Porque no se puede manchar la memoria de las desaparecidos y bajo ningún concepto se puede justificar el robo de bebés para, supuestamente, “evitar que sean contagiados por el mal que aquejaba a sus padres”. Y mucho menos se puede permitir que se traten a la causa de los derechos humanos como un “curro” en este discurso tan reaccionario que tuvo el PRO desde sus inicios hasta su llegada al poder.

No es un día mas el 24 de marzo de 2016, porque mientras la sociedad Argentina pretende reafirmar su compromiso con los DDHH y con el NUNCA MÁS nos visita el primer mandatario de la nación imperialista, quizás más grande de la historia, cómplice y precursora de todos los procesos dictatoriales que azotaron a Latinoamérica en la década del ’70 con la justificación del “fantasma comunista” pero con la certeza de que por estos lugares había pueblos dispuestos a luchar por su autodeterminación y sus derechos. Porque Obama llega a nuestro país con el discurso de que representa a una nación preocupada por la libertad de los pueblos y la democracia. Sin embargo, el mismo Estado Norteamericano apoyó y subvencionó a los militares. Esos militares que trataban de subversivo a un pibe que militaba en un centro de estudiantes secundario, o que llamaban terrorista a una piba que le enseñaba a leer a chicos en las villas miserias. No es un 24 de marzo más cuando vemos la Plaza de Mayo, la plaza de las madres y de las abuelas, repletas de banderitas estadounidenses.

No es un 24 de marzo más. Es un día importantísimo para reafirmar el compromiso con la memoria, la verdad y la justicia. Es un día para pensarnos de qué lado queremos estar. Del lado que mira para el costado todo lo que sucedió en los ’70 y los ’90, donde destruyeron la economía, intentaron exterminar todo germen de ideología contrapuesta al status quo, aumentaron la desocupación, cerraron las fábricas y masacraron la educación y la salud; o de los que cree que lo qe vale es el laburo de los argentinos, donde lo más importante es la dignidad y la soberanía del pueblo, de los que piensan que es más importante que un pibe sepa leer y esribir que tener un Ipod o un celular inteligente. No es un 24 de marzo más, es un día para acompañar las luchas populares y decir, reafirmar el emblema de todos estos años: NUNCA MÁS.

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