“EL MODELO PRODUCTIVO QUE HOY SE IMPONE EN EL CAMPO TIENE LOS NEGOCIOS POR ENCIMA DE LA VIDA Y LA SALUD”

El colectivo documental Semillas viene desde el 2010 con un trabajo de la argentina profunda, la que muchos no muestran, llevando adelante investigaciones que demuestran que otro cine es posible. El último trabajo del grupo de cine fue “Agroecología en Cuba”, dónde queda reflejada una mirada de la soberanía alimentaria como una necesidad imperante. Juan Pablo Lepore es uno de los directores de este último film, y en diálogo con ANCAP nos contó sobre su último trabajo que es la seria web El agronegocioLetal en Argentina. El último y reciente capitulo es Arroyo Leyes, la frutilla del postre, de esto y de su próxima película hablamos con su Director.  

Por Federico Paterno

Desde el 2015 a esta parte el grupo de cine Semillas filmo tres películas documentales con un eje transversal en los tres casos que es la defensa del ambiente y demostrar la complicidad de las corporaciones para enriquecerse a costa de la vida de millones de personas fumigadas o contaminadas. En orden cronológico estas peliculas fueron: 2015 La Jugada del Peón (el agronegocio letal) , 2016 Olvídalos y Volverán por mas (Megamineria y Neoliberalismo) y su último trabajo Agroecología en Cuba.

El primer capítulo de la serie web Agronegocio letal en Argentina fue Canals, un pueblo cordobés dónde la mitad de su población sufre de cáncer como consecuencia de las fumigaciones, el segundo capítulo fue Dique Chico, fumigación impune; aquí se puede observar las fumigaciones con agrotóxicos en zonas muy cercanas a escuelas y viviendas particulares, la complicidad empresarial y la resistencia de quienes no se resignan a vivir fumigados.

El nuevo trabajo filmico en camino se llama La Vuelta al Campo,Este documental que creemos que tiene una impronta revolucionaria, una impronta fundamental para intentar comprender un futuro que tenemos que construir entre todos y todas, un futuro que tiene por delante la prosperidad de todos los pueblos”, señaló Lepore.

Juan Pablo Lepore

¿Qué es lo último que están trabajando con el Colectivo Semillas?

Hoy estamos estrenando el tercer capítulo de la serie web “El agrotóxico letal” que se titula “Arroyo Leyes, la frutilla del postre”, este es un largometraje en este caso, con la participación especial e investigación de Patricio Eleisegui, el prestigioso periodista y escritor que está por sacar un nuevo libro que se llama Agrotóxicos. Contamos con su presencia en este tercer capítulo, los anteriores son “Canals”, el primero, un pueblo de Córdoba, donde más de la mitad de las personas mueren de cáncer por el avance de la frontera transgénica. Y el segundo se llama “DIQUE CHICO, fumigación impune” donde vemos a estos empresarios que fumigan a metros de las casas de las personas, de las escuelas y vemos como Sofía Gatica se introduce en unos de estos campos, y es arrestada mientras la maquina pasa fumigando, de fondo en la escena, una escena terrible que se repite diariamente. En el tercer capítulo podemos ver como en Arroyo Leyes, un pueblo que queda a 20 KM de Santa Fe, hay una producción masiva de frutillas que se resiente, y en este sentido, nosotros pudimos entrevistar al presidente comunal donde en una entrevista extensa de más de una hora, nos pudo contar cuál es su posición al uso masivo de agrotóxicos, si conoce o relaciona las enfermedades con el bombardeo masivo de estos químicos letales. También podemos apreciar que, como se ve en el documental, como trata de evadir el tema y al ir siempre a la falta de argumentos y a la falta de estudios científicos que sean verídicos y que, según su posición, sean respetados por las comunidades científicas, que es un elemento redundante en su argumentación, en su retórica. A raíz de esto fuimos a entrevistar a Damián Verzeñassi un reconocido médico que tiene maestría en salud pública. y nos ha podido orientar en una visión, de que los agrotóxicos, justamente son tóxicos al ecocidio que se está generando en Arroyo Leyes con la frutilla, una cantidad de químicos letales que se usan en especial es cloriforce y neonicotinoides que son los que están matando a las abejas en todo el mundo, generando una crisis ambiental sin precedentes en la historia de la humanidad. Sin abejas no hay primavera. En el fondo hay una lucha de modelos de producción. Este modelo que hoy domina y se impone en el campo argentino, tiene a los negocios por encima del saluda y la vida, nosotros estamos proponiendo, al mismo tiempo que denunciamos, un cambio, una transición a otro modelo posible que algunos lo llaman agroecología, otros, agricultura orgánica, otros volver a las raíces de la agricultura pero que tiene un denominador común, que tiene un respeto a la vida por sobre cualquier decisión económica. Lo que queda bien claro en cada uno de estos capítulos, es que tienen esta impronta de ser un formato ágil, en formato de serie web, que vamos a ir produciendo y lanzando a partir que podamos ir viajando a cada uno de estos pueblos donde la Logística nos permita. Y en este sentido vamos a lanzar una campaña de crowdfunding por IDEAME, para que las personas que sientan contribuir con este proyecto quieran aportar con lo que pueda, y tengan la posibilidad de hacerlo en un tiempo, lo que nos permitirá seguir viajando y dando a conocer y evidenciando una vez más este genocidio encubierto que se está llevando adelante.

 

EL CALENTAMIENTO GLOBAL Y LA AGRICULTURA CAMPESINA

La gran corporación del agronegocio tiene como principal pilar mejorar su economía y acaparar la mayor parte del mercado posible. Jamás van a tener en cuenta los miles de casos de cáncer producidos por las fumigaciones. La ONU fue quien determino que restan 11 años para modificar el impacto cada vez mayor del calentamiento global. Aquí es donde aparece un rol fundamental de la agricultura campesina, y la lucha por la soberanía alimentaria.

Juan Pablo, en el orden de prioridades, ¿cómo ves vos los intereses que hay detrás del agronegocio?

Es una cuestión que está interrelacionada con un montón de aristas que tratamos en cada capítulo de narrar, a través de los verdaderos protagonistas que son los pobladores, los vecinos y vecinas que están en cada uno de estos pueblos y que se organizan y se juntan y creen que es posible modificar esta masacre. En ese sentido, vemos que en el capítulo 2 en Dique chico, pueblo de 300 habitantes, de Córdoba, vemos como la policía y los funcionarios, que deberían estar protegiendo la fiscalización del antes, ministerio de agricultura y protegiendo la salud de los vecinos y sin embargo pasa todo lo contrario, la fumigación se realiza sin receta fitosanitaria, hay una connivencia entre estos funcionarios y el poder político y económico, que es el poder real que gobierna, los que están detrás de las decisiones de campañas de estos títeres que se lanzan como candidatos y vienen a proteger el avance de esta frontera agroexportadora que está llevándose por delante la vida y la salud de millones de personas en todo el país y en todo el mundo. Estamos al borde de una catástrofe sin precedentes en la humanidad a escala histórica y mundial, la ONU ha declarado que tenemos 11 años para revertir las economías de todo el mundo, para revertir el calentamiento global y claramente la agricultura es uno de los elementos que agudizan y agilizan el proceso de que la tierra vaya acercándose a un punto de no retorno, justamente es lo que prevé la ONU para el 2030. Lo que necesitamos son cambios drásticos y lo que dicen las comunidades campesinas es que la agricultura campesina enfría el planeta. La agricultura campesina tiene un respeto por la madre Tierra, un respeto por la salud y generar una economía circular, donde no haya perdida, donde transformar todo en algo que sirva al ciclo natural de la vida y las personas, y en este sentido la agroecología es una respuesta a gran escala, nosotros los demostramos en el documental que se estrenó en el 2017, Agroecología en Cuba, un documental que se ha seleccionado para 10 festivales, que hemos proyectado solamente en Argentina más de 130 veces con presencia mía y parte del colectivo Documental Semillas donde vamos a cada uno de los pueblos a generar debate, a generar movimiento, a llevar esta palabra del coraje del pueblo cubano, que ha sabido reconstruir y reorganizar su economía en base al respeto a la vida y el medio ambiente. Entonces son un ejemplo para la humanidad y son parte del cambio y la transición para que podamos tener un mundo donde la salud no sea negociable, donde haya que padecer familiares muertos por la acumulación del capital en pocas manos. Esto es un poco lo que cuentan estos capítulos del agronegocio letal y que va a estar en constante profundización y producción a través de los lugares que podamos visitar.

 ¿Dónde va a estar el foco en el nuevo documental  “La vuelta al campo”?

 La vuelta al campo es el quinto largometraje que vamos a estar estrenando en cines de Argentina y, esperamos, del mundo. La película fue elegida para el Working Progress de Fick Niña del festival de cine de Viña del Mar en su edición número 51. Eso nos genera una felicidad enorme porque es la primera vez que entramos a un festival tan grande de tantos años, tiene 20 años más que el festival de Mar Del Plata, un festival histórico. Estar con compañeros y compañeras de Latinoamérica mostrando este documental que creemos que tiene una impronta revolucionaria, una impronta fundamental para intentar comprender un futuro que tenemos que construir entre todos y todas, un futuro que tiene por delante la prosperidad de todos los pueblos. La abundancia en tanto calidad de vida, como alimentación, como espacio para poder vivir y convivir y en este sentido, la vuelta al campo, a través de las organizaciones campesinas que hemos visitados como la UST de Mendoza, donde son más de mil familias organizadas donde han generado cadenas de producción desde el vivero, la semilla, hasta la comercialización, pasando por todas las etapas de producción, que cada cooperativa forma parte de la organización, pudiendo lograr un equilibrio en los intercambios que se generan dentro de esta cadena y que terminan con un precio justo también para el consumidor que sale doblemente gratificado.  Además de tener un alimento sano que tiene procesos agroecológicos sin la contaminación de estos pesticidas y las semillas transgénicas, también termina favorecido con un precio que es justo, mas en estos tiempos de ajuste neoliberal. Entonces creemos que la vuelta al campo es una alternativa al desastre que han generado todas estas políticas del avance de  la frontera agroexportadora y necesitamos ver más allá de lo que propone el sistema capitalista dominante a escala mundial en la escena y en la coyuntura del hoy, de nuestro presente, en este marco de cambio climático, de crisis, de este sistema que es obsoleto que ya no responde a las necesidades de las poblaciones, solo hace falta ver la cantidad de hectáreas bajo el agua, tres millones de hectáreas inundadas por la necedad, el cinismo, la negligencia que genera no poder ver la obsolescencia programada, diría, de este modelo donde ya sabíamos que todo esto iba a pasar  y se viene anticipando hace muchos años. Es necesario ver más allá, y justamente la vuelta al campo es recuperar la tierra para el campesino, recuperar la tierra para la gente y que la tierra sea un lugar para habitar y poder vivir de ella de una forma digna y de forma abundante y prospera para estas generaciones y las que vengan.

 

LO QUE NINGUNA CAMPAÑA ELECTORAL TIENE

La carencia de políticas programáticas de los partidos políticos en relación a la soberana alimentaria, y la disputa por la tierra de los movimientos campesinos, no aparece en las campañas millonarias de los partidos que buscan ubicarse en los lugares de poder. En las diferentes películas del Colectivo Semillas, se puede ver claramente donde están los intereses de quienes están con las mayores chances de lograr una victoria electoral, y poder reflexionar donde se ubica el interés con las multinacionales del agro y la megamineria a la hora de gobernar.

¿Por qué crees que ningún partido político, ahora que se vienen las campañas electorales, toca el tema soberanía alimentario o tema agroecológico?

Es una pregunta interesante y la pregunta del millón para este año electoral que se avecina. Ningún partido está a la altura de la circunstancia de comprender la etapa de transición que creemos y que estamos generando y me parece que no hay un compromiso más allá de algún favor o de algún gesto políticamente correcto. No hay intenciones de querer desarmar el modelo agroexportador, contaminante, extranjerizante y genocida. No está ese interés, eso tiene que venir de la gente de abajo. Estos cambios se generan de abajo hacia arriba, no tiene que venir ningún político a proponernos lo que nosotros estamos exigiendo hace años y en este sentido la lucha que está haciendo cada asamblea cada organización de vecinos en cada pueblo, elaborando ordenanzas que limitan las fumigaciones o las prohíben en algunos casos son la mejor respuesta a una crisis de representación política o parlamentaria que se puede estar generando hoy en día. Creo que este tipo de organizaciones, que son apartidarías, no les interesa ocupar un cargo, sino que están de la vereda de enfrente para hacer un cumplir la ley, para hacer respetar los derechos más fundamentales como la vida y la saluda y me parece que es la actitud más sana de lo que la esencia de la palabra política atribuye, creo, porque los partidos políticos están vaciados de contenidos, no hay diferencias entre uno u otro, no veo en eso chances de ningún tipo y creo que concretamente la elección es una trampa para que siga siempre todo igual, para mí y creo que varios de los compañeros y compañeras del documental semilla comparten, que es lo que se muestra también a través de los documentales que hacemos, es la visión asamblearia y de democracia directa que hay en la toma de decisiones y la necesidad de generar herramientas políticas que sean contundentes y concretas a la hora de generar cambios en la vida de las personas, como justamente lo que decía, que se ve manifestadas en las ordenanzas que fueron prohibiendo las fumigaciones en todo el país. Esto también, si podemos hacer una analogía o un paralelo, ocurre con la megaminería, que es otro de los problemas estructurales de la macroeconomía de la Argentina y del mundo, que gracias a la lucha popular, desde abajo, de las bases, las organizaciones vecinales que se fueron organizando, en Chubut como una de las cunas de la lucha anti minera partiendo desde Esquel, recordando al histórico legendario Javier Rodríguez Pardo que fue uno de los pilares fundamentales de la gestación de toda una ola de plebiscitos populares que se fueron generando, prohibiendo la megaminería hasta llegar a una ley provincial, en el caso de Chubut, la 5001 que dura hasta hoy y hoy mismo el gobierno está generando un ataque a esta ley y a esta decisión popular que fue hecha en el 2002 producto de la lucha y la democracia real, el pueblo decidiendo que es lo que quiere y que es lo que no, en este sentido vemos que la organización popular es determinante. Entonces es la respuesta política, en la esencia de la palabra, que más ha representado y mas ha llevado adelante la profundización de cambios y de políticas que realmente beneficien a la población en concreto.

 ¿Dónde viste que se puede concretar realmente, “La vuelta al campo”, el documental que está por lanzar?

 La vuelta al campo representa la materialización concreta de los pueblos que buscan un destino distinto al que les ofrece el sistema capitalista. Creo que un denominador común puede ser eso, la busque de alternativas, la busque da la tierra como una forma de ser y de poder habitar el territorio y poder formar una familia y tener una actividad laboral donde uno no responda a ningún patrón, porque este es otro de los denominadores, las cooperativas son dirigidas, justamente, de forma horizontal y esto es clave para poder ver las diferencias que se marcan con el modelo agroexportador que domina el campo argentino. Entonces de esta forma, las decisiones que se toman son sin jerarquías y de forma asamblearia, entonces hay más posibilidades de poder ver más allá de este modelo extranjerizante, de un modelo contaminante y que responde a los intereses multinacionales de Bayer, Monsanto y Syngenta, digamos. Entonces en este sentido la agricultura campesina y la vuelta al campo la vemos como la estrategia metodológica para ocupar territorio y justamente recuperar la tierra para que no quede subordinando a las decisiones que bajan desde el poder y las multinacionales. Poder recuperar la tierra significa la esperanza y un acto de fe de creer que otro mundo es posible desde cero, desde la tierra que es el punto inicial para crear y para proyectar cualquier sueño y vemos que hemos entrevistado a personas en situación de calle, a personas que están en situación vulnerables, personas que viven en villas de miseria y que están hoy padeciendo una situación que quizá en algún momento sus padres o sus abuelo han vivido en el campo y que se tuvieron que ir a las ciudades era ese momento lo que marcaba este éxodo masivo a buscar la vida, el trabajo y el futuro en las urbes y en el conurbano bonaerense, el conurbano de las grandes ciudades donde se establecían las grandes fábricas, y ese era el futuro del mundo, de la vida como se conocía. Entonces la vida en el campo queda como algo secundario, como algo asociado a la pobreza y a un modelo de vida que queda en desuso, con una estigmatización del campesino pobre, que no tiene destino. En ese marco es que ahora vemos la necesidad de ver esta alternativa que justamente se enmarca en las ocupaciones de tierra como un derecho y como una posibilidad concreta de poder recuperar la dignidad y la vida que el capitalismo nos ha robado, nos ha engañado, nos ha prometido ilusiones que jamás se cumplieron para la mayoría de las personas y una posible puerta hacia otro destino es lo que hoy puede generar una esperanza, una realidad posible para millones de personas que están perdiendo sus empleos, que están quedando fuera del sistema y esto lo vemos cada vez que caminamos por las calles y vemos cada vez más gente que está en situación de calle y es la respuesta a este sistema que va expulsando y la gente se va cayendo del sistema y no le queda otra alternativa que quedar en la calle. Entonces vemos que esto es totalmente evitable y en la vuelta al campo hay una realidad que necesitamos formar, necesitamos crear y que esto lo tenemos que hacer entre todos y todas.

 

 

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