DEVOLVIÉNDOSE CONTRA EL ORIGEN

Por Federico Firpo para Ancap

 Algunos catedráticos, no dejan a la fecha de mostrar recelo, advirtiendo a sus estudiantes “pro pueblos originarios” que los más grandes líderes Mayas, Incas y Aztecas resultaron ser, a la postre, asesinos imperiales en sus tierras.

El debate al respecto podría resultar válido, mientras no tapemos la misión evangelizadora europea, masacrando decenas de miles de kilómetros fuera de su territorio natal, bien sabiendo succionar ajenas esencias, socavando las más íntimas extensiones de la que nos toca conocer a la fecha como América Latina, o, mejor dicho, extirpando de raíz todo lo que de sus tierras deberíamos de conocer. Llamémosle como se quiera; evolución, progreso, etc., pero las bestias amaestradoras han, a su paso, barrido incluso con las más sabias de las predicciones que la historia de nuestro planeta y nuestra naturaleza hubieran podido, para sí, realizar. Afortunadamente, no todo quedó en garras de la carroñera invasora. Será quizás, entonces este, el diseño de afán destructivo, a partir del cual plasmar la premisa insignia de un futuro de extracciones. Es triste, asimismo, desde el corazón de aquella “dulce conquista”, reconocer en la cara ancestral de estos suelos, la mirada más pura encerrada en ruinas hechas hoy museo.

Quinientos años después, las cosas han cambiado o, al menos, eso quisiera uno creer. Lo cierto, las necesidades imperativas del deseo transformado en Capital nos obligan a deducir que de su cultura todo nos debemos. Bolivia, por caso, no es la excepción, a pesar de haber podido envolver, en sus tradiciones, un mix saborizado de fiestas patronales, a base de condimentos incaicos-católicos.

Pero, no todo eternamente lo mismo será, tal es el caso de Evo Morales, un hombre de su pueblo digámosle, más aún comparándolo con otros presidentes, quienes, puertas adentro de la patria boliviana, ni los idiomas sabían hablar, uno en particular directamente hablaba en inglés. He aquí, el líder de origen aymara, pastor en sus campos, quiebre no solo a nivel nacional, más bien, a elevación mundial podría diagnosticarse. El Presidente que asumiera tras poner en jaque un sistema repetido por más de dos siglos, quien pasara a ser uno de los enemigos más visibles del Imperio (ahora Europa más los Estados Unidos), luego de, a poco de haber tomado el cargo, nacionalizar los recursos minerales bolivianos. Expresándose de momento, casi a modo de por única vez (por ser generosos) qué: “los yacimientos en manos del Estado significan escuelas, salud y empleo.” No iba a ser barato el coste internacional que significara dar de baja a cinco siglos de explotación esclavista. Ahora bien, sería déspota de nuestra parte, en tiempos de electricidad frenético-virtual, creer que los pueblos velaran por sus líderes más de lo que la media corporativa quisiese.

Y así nos trajo este universo de posibilidades al año 2016, en los pagos de Potosí, con una protesta generalizada del pueblo contra el Gobierno Plurinacional, ante una avanzada estatal que suponía poner en órbitas nacionales lo producido por esta, paradójicamente, Villa Imperial autónoma, dueña de un tesoro minero único en el mundo, ese mismo que llenara, con su oro, las paredes de las más grandes iglesias del “antiguo mundo”. Algo así como un territorio cerrado, que, tras haber sido liberado de la opresión externa, decidía negarse a la gestión interna federalizadora. Sonaba raro sentir marchar a los de a pie, enarbolando banderas del Che Guevara, contra Evo Morales. Entre quienes se movilizaban, las cholas y sus maridos campesinos, indignados con la aparición de un presunto (después se supo inexistente) hijo extramatrimonial del por entonces Primer Mandatario.

Bueno, en fin, el 2019 y un Golpe de Estado que dejara o, al menos, intentara dejar atrás una patria forjadora de alrededor de mil setecientos cooperativas mineras, concesionarias todas de yacimientos minerales. Las grandes reservas de litio, vedette principal, en medio de esto que se presentó sencillamente como una cuestión partidaria, proyectando en Evo una especie de demonio con ansias de perpetrarse en el Poder. Difícil de creer, cuando la supuesta discusión termina por arrollar en su seno al “petróleo del futuro”. Y otra vez, las garras del Imperio. Alemania, los Estados Unidos y para colmo de males, un señor de nombre Elon Musk, Director Ejecutivo de una de las más influyentes empresas mundiales, la multinacional Tesla (compañía estadounidense con sede en California, productora, entre otras cosas, de automóviles eléctricos, a base justamente de litio), por lógica demandante de este preciado mineral, twitteando, a modo burlesco, a favor de las utilidades que del Golpe contra Morales se proveyeran él y su firma.

Así las cosas, con Evo separado del cargo fuerza/s mediante, a pesar de haber sido electo bajo un sistema democrático de diseño occidental (sistema momentáneamente interrumpido, con un Gobierno de Facto avalado por las mismísimas embajadas liberales-colonialistas), cuesta lograr asistir a un escenario sin intervencionismo en manos de los foráneos intereses que a estos lares han históricamente extraído.

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