NO GRACIAS, YA APORTAMOS

Por Juan Meza

4 largos meses se demoró en ingresar al recinto el proyecto de ley que grava, por única vez, a las grandes fortunas. Se habla de un 2% para aquellos que tienen más de USD 1.000.000 (en blanco). Este requerimiento de aporte único es rechazado fuertemente por aquellos que se verían obligados a pagarlo, en caso de que salga la ley.

LA PEOR CRISIS

Los números que arrojan las estadísticas sobre la economía por esta pandemia mundial, son peores que los observados en la crisis más reciente que tuvo nuestro país, la del 2001-2002. En aquella ocasión, casi el 60% de la población estaba desocupada, y subsistía un número parecido de pobres. La caída económica había registrado un piso de -14%. Eso se tradujo no solo en una crisis de números sino en una escalada de violencia social donde los sectores más humildes, los más castigados, se vieron obligados a salir a las calles a reclamar por ayuda del Estado. Ese mismo Estado quebrado por aquellos que siguieron recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI) para llegar a donde se llegó. A partir del 2004 comenzó una recuperación económica producto de inversión interna y una afortunada suba en el precio de la soja, producto en el que Argentina especializa su exportación. En aquel momento el precio del comodity estaba por las nubes y le permitió al país crecer económicamente, redistribuyendo un poco más la riqueza, aunque sin romper estructuras. Luego llegó la crisis mundial del 2008, de la cual Argentina salió bastante bien parada, producto de haber cosechado 4 años de ahorro y trabajo. Para el segundo período presidencial de Cristina Fernandez de Kirchner todo comenzó a desmoronarse. Al país ya no ingresaban a gran escala los dólares de la soja, no había un pleno, el dólar comenzó a trepar y la inflación se desvirtuó. Ese combo, sumado a otros factores hicieron que Mauricio Macri, con apoyo fuerte de los medios más influyentes, llegara a la presidencia. Con él llegó la época del desmantelamiento estatal. Fábricas y empresas quebradas y cerradas, superinflación, depreciación de la moneda, una creciente en la pobreza y una mayor desigualdad social y económica. La población devastada optó por que ya no sea más el presidente y se volvió al peronismo/kirchenrismo. A los meses de haber asumido comenzó el brote mundial del COVID-19, decretado pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y se utilizó la opción de comenzar el periodo de confinamiento. Los números, hasta hoy, según el INDEC arrojan un 27% de caída en la actividad económica del país, sin haber llegado al piso aún.

EL YIN Y EL YANG

Dentro de todo lo malo hay algo bueno y dentro de todo lo bueno hay algo malo. Sobre lo blanco siempre hay algo negro y sobre lo negro siempre hay algo blanco, como las fortunas de aquellos que hacen lobby para que el proyecto de ley no se transforme en tal. Tienen su patrimonio en blanco y en negro. Llevado a números, el promedio de lo declarado está 70% en el exterior y un 30% en el país según la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Es decir que de salir la ley pagarían sobre ese 30% de sus fortunas, no sobre el 100%. Entonces surgen preguntas: el lobby que hacen día y noche en todos los medios masivos de comunicación ¿es porque no quieren perder parte de su fortuna pagando un impuesto por única vez, para paliar la coronacrisis? ¿o no quieren sentar un precedente para así seguir fugando divisas de manera libre? Este año la AFIP descubrió (en realidad ya tenían esa información, pero la gestión anterior la ocultó) unas 950 cuentas en el extranjero con dinero declarado de más de USD 1.000.000. ¿Tan difícil es aportar a una sociedad para que sea un poco más justa cuando casi el 60% de les pibes es pobre? Según UNICEF en Argentina para fin de año, más del 62% de les niñes serán pobres. En términos nominales son más de un millón y medio de niñes a los que les falta un plato de comida en la mesa.

LOS ARGUMENTOS

“…pero el que nace bien parado, en procurarse lo que anhela no tiene que invertir salud” reza un fragmento de una canción de Silvio Rodriguez. Describe a la perfección, en una oración el abismo que existe entre las clases dominantes y las más postergadas. Es ahí donde centran uno de los puntos, uno de los argumentos, sus defensas los ricos. El hecho de haber dejado “sudor y lágrimas”, los ricos y sus ancestros, no justifica el no pago de un aporte único. De hecho, los números no demuestran que sus patrimonios se hayan agigantado trabajando. Del total del dinero, según las bases de la AFIP, solo el 5% está invertido en empresas, el resto se divide en bonos, depósitos bancarios e inmuebles valuados a un valor menor que el original, para así pagar menos. Entonces con el 5% en aporte empresarial se cae el segundo argumento, su segunda defensa, la que alega que ellos son los que invierten y generan empleo en el país. Eso se traduce en la teoría del derrame, cuyo desarrollo a lo largo de la historia, evidencia que no sirve. O por lo menos no sirve para el grueso de la sociedad.

KEYNES, EL PERONISTA

Luego del viernes negro, en el que el mundo se desplomó e ingresó en una fuerte crisis en el año 1929, las ideas del economista Keynes tomaron mayor relevancia. Uno de los puntos fundamentales, luego de la crisis, para recomponer la economía fue la de mayor intervención del Estado y redistribución más equitativa de la riqueza. Ese “nuevo” Estado rindió frutos hasta mediado de los 70, cuando el precio del petróleo estalló y se volvió a las viejas ideas del capitalismo salvaje y Estado ausente. El peronismo, kirchnerismo para ser más precisos, adoptó esa idea de Estado benefactor de Keynes, por el año 2003, para poder levantar la economía. Claro que estas ideas son capitalistas y como tal, tienden a mantener el capitalismo, que de por sí, es un sistema excluyente. Con esta nueva futura Ley, el gobierno de Alberto Fernandez busca tener un Estado más presente, como las ideas de Keynes. Lo recaudado por este aporte único se distribuiría en un 20% para becas progresar, pymes e insumos y equipamientos médicos. 25% para la red y generación de gas (déficit que tiene el Estado) y un 15% para los barrios populares. Barrios populares, llamados así de una manera más romántica para no llamarlos villas o barrios de emergencia, y así tapar un poco la realidad, son los que concentran el grueso de la sociedad que más carencias tiene y que presenta un déficit a la hora de poner un plato de comida en la mesa. El viernes negro para los actuales ricos, fue el viernes de la semana pasada cuando ingresó el proyecto de Ley al recinto. Ahora es cuestión de tratarlo y que se apruebe. Será una batalla difícil porque la oposición, en su mayoría, es el lazarillo de esa clase dominante que la quiere seguir teniendo toda. Porque cada vez que se le pide ayuda, la respuesta siempre es la misma: ¡no gracias, ya aportamos!

Imagen de portada: Bernardino Ávila

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