MUJERES QUE DEJAN HUELLA: COLECTIVA FEMINISTA DE ARROYO LEYES

Por Verónica González

 “Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea.

Es el calor de las otras mujeres,

de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible,

 luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero.”.

                                                                                                                                                           Alejandra Pizarnik.

Muy cerca de la ciudad de Santa Fe se encuentra la comunidad de Arroyo Leyes, donde un grupo de Mujeres decidieron, hace algunos años, hermanarse en una misma lucha. Una lucha donde el feminismo es el eje, pero no un límite.

Ellas caminan al lado de las feminidades más desprotegidas, las que sufren violencia de género, las trabajadoras de casas particulares, las familias vulnerables y les cuidan para que sus voces sean oídas y también las de la naturaleza, siendo parte de la tierra.

Ofrecen una mirada inclusiva, ecologista, donde cada quien “se construye y se autodefine como se percibe”.

Una red que se teje para ser más fuerte por el hecho de estar juntas.

Abrazos que acarician el sol y se multiplican.

Quisiera que nos cuenten cómo nació la Colectiva.

“La Colectiva de Mujeres de Arroyo Leyes surge de la necesidad de un grupo de mujeres de construir lazos solidarios -y sororos- entre sí y con las mujeres de nuestra comunidad. Nuestro primer encuentro-ronda-energía puesta en movimiento en el espacio público nos reunió el 8M de 2017. Desde entonces se tejieron encuentros y afectos, sumando y construyendo siempre desde nuestra orgullosa diversidad, como el camalotal y las plantas acuáticas se unen en abrazos durante la crecida.

Las mujeres que íbamos encontrándonos en Arroyo, preocupadas por problemáticas comunes, como las cloacas, los cultivos con agrotóxicos, las defensas, la precariedad social de algunas familias (que algunas pudimos visibilizar en la inundación del 2015-2016) pudimos aunar esos deseos de lucha por transformar lo que nos parece injusto y desigual, en la lucha feminista que venía convocándonos con una fuerza arrolladora.

Nos reunimos frente a la comuna, nos encontramos por primera vez más de 10 mujeres, compartiendo una celebración y un grito:” Vivas y libres”. Pintamos colectivamente una garita con consignas que llamaban a las mujeres a unirse a la lucha y el acto inaugural fue la creación de la bandera, que todavía nos acompaña y representa. Tiene la cabeza de una mujer con los pelos al viento, cabello que en su ondulación es a la vez fuego, viento y agua”.IMG_4447

¿Qué objetivos las inspiran y las movilizan?

“El feminismo y los movimientos LGBTIQTT+ nos permitieron repensar los binarismos. Cada quien se construye y autodefine como se percibe. Y en ese pensar constante, fuimos deconstruyendo esa dicotomía de “nacida o advenediza”. Nos reconocemos parte de este territorio, que elegimos para vivir en este tiempo. Territorio que hoy nos permite seguir construyéndonos como mujeres en el contacto con lo que vive, muere y se recicla, permanentemente, en la naturaleza. El paisaje cambiante sostiene nuestra transformación.

Y más allá o más acá de las actividades que nos unieron, está la inmensa certeza de que, aunque no tengamos nada, aunque estemos heridas y suframos violencia machista contamos con nosotras, que somos una red tanto más fuerte por estar juntas.             Hoy nos encontramos circulando por el espacio propio, la casa de cada una, como una vuelta más en la espiral de construcción de la colectiva. En cada encuentro contenedor de las historias de cada una que aparecen casualmente, construimos sororidad”.

El feminismo como una construcción y un aprendizaje, que nos invita a reflexionar en ese proceso. Ellas se cuestionan y de ese modo, pueden ampliar su mirada.

“De los feminismos aprendimos, entre otras cosas, que tenemos que estar permanentemente repensándonos, cuestionando lo que parece establecido. Es por eso que estamos revisando nuestro logo, que vemos estereotipado en algunos rasgos. Igualmente, con la denominación de “Mujeres”, si bien la entendemos como un concepto amplio e inclusivo, nos queda ya un poco incómodo y estamos pensando en nombrarnos “colectiva feminista, o tal vez “ecofeminista”.  Somos conscientes de las contradicciones individuales y colectivas, pero esto no nos paraliza, sino por el contrario, nos moviliza a seguir interrogándonos, revisando discursos y acciones, leyendo, escuchándonos, conversando, debatiendo”.  

¿Tienen algún espacio físico? ¿Dónde se reúnen?

“La Biblioteca Popular Amanecer nos cobijó en nuestras primeras reuniones. Allí creamos un sector específico de autoras mujeres y de teoría e historia del feminismo, que fue creciendo y mutando con aportes de todas. Ese espacio, coordinado y sostenido por varias de las integrantes de la colectiva, fue el lugar en el que íbamos acercándonos, conociéndonos, descubriendo los sentires y sueños que teníamos en común.                                                                                                                      

La Biblioteca Amanecer está ubicada en el corazón de nuestra localidad y en este tiempo lo hacemos de manera virtual. También contamos con otros espacios para desarrollar nuestras actividades, como por ejemplo El Club Atlético de Arroyo Leyes, la cantina de la Feria. Y en la actualidad contamos con el ofrecimiento de la cooperativa Teko para compartir una casa”.

Huellas

“Juntémonos y sigamos con esperanza defendiendo y

cuidando la sangre de la tierra y los espíritus”.

Berta Cáceres.

La colectiva participa de varias iniciativas, dentro de las cuales se encuentra “El primer encuentro de Recuperación Comunitaria de Residuos secos”.

“El 1er encuentro surge de la inquietud de un grupo de vecines autoconvocades y tiene como objetivo la sensibilización con respecto al tratamiento de residuos. A través de reuniones y acuerdos, se logró una intervención organizada y se pudo trabajar en conjunto con el gobierno comunal, para abordar la problemática. En ese proceso se llevó a cabo una de las propuestas que hicimos como colectiva: tener el primer mapeo de acopiadores de la zona costera, algo que posiciona a la acción de acopiar como una herramienta más en este tema, comúnmente invisibilizada. Sabemos que la basura va a algún lado si se la clasifica, pero conocer a quienes llevan adelante esa tarea, trabajar con elles, es poner otra mirada en este tema.     IMG_4437                                              

La colectiva participa en todas las actividades que tienen que ver con las razones que nos gestaron. En este caso, empalma con el interés que encarnamos en relación al tema del cuidado ambiental y logramos participar como organización desde el comienzo. Para nosotres lo ambiental, es una de los vértices que hacen posible un cambio en el sistema, y eso es parte irrenunciable del feminismo. Es más, en las ferias sororas se incluyen puestos que ofrecen productos que se desprenden de esto, toallitas femeninas de tela, productos orgánicos, todo lo que nos lleve a entendernos como parte de la tierra, como seres absolutamente hacedores y responsables del respeto hacia ella, que repercute en el respeto hacia nosotres, nuestras cuerpas.

Todo está íntimamente relacionado, así lo entendemos y así nos vivimos entre nosotras. Por eso, seguiremos participando de esta y otras iniciativas que tengan que ver con el ecofeminismo, en consonancia con lo que pregonamos”.

¿Trabajan junto a otras organizaciones?

“Sí, el trabajo siempre es con les otres de alguna u otra manera, lo colectivo debe estar, solemos contar y hacer junto a la Biblioteca (cine, feria, espacio de apoyo escolar, y de lectura), con el Club Atlético Arroyo Leyes que nos cobija con nuestros festivales   y la cooperativa Teko. Las tres instituciones nos cedieron, nada más y nada menos que sus personerías para los proyectos que impulsamos.

Teko en este momento nos otorgó también una casita para armar nuestro lugar. Tenerlo significa también poder construir, en el espacio físico, nuestra identidad como grupa. Además, están las escuelas de la zona, donde en varias ocasiones pudimos compartir talleres, lecturas y vivenciar junto con las infancias”.

Debido el aislamiento preventivo y obligatorio muchas actividades se habrán visto afectadas. ¿Cuál es la mayor dificultad que encuentran y cuáles son las problemáticas más urgentes?

“Los últimos eventos que realizamos en prepandemia fueron:  la Feria Sorora en conmemoración del día de la visibilidad lésbica y por el día de las mujeres, lesbianas, trans y la pintada de una garita con consignas que hacen referencia a las desigualdades e inequidades de género, que existen a la hora de realizar tareas de cuidado.                                                                                                                             

A partir del momento en que se estableció el aislamiento, comenzamos a sondear cuáles eran las necesidades de las mujeres en este período, que pensábamos iba a ser más corto. Fuimos detectando aumento de la precariedad económica en compañeras que no podían acudir a sus trabajos informales. Tratamos de incentivar la difusión en redes de la producción de las mujeres y acompañar con insumos a las que estaban en situación de mayor vulnerabilidad. Cuando las normas lo permitieron, empezamos a organizar una Feria Sorora en una calle cercana a la comuna, espacio por el que circulan muchas personas los sábados. Para esto volvimos a conectarnos con las emprendedoras de la zona y ampliamos el mapeo, pero a pedido de la Comuna debimos postergarla cuando surgieron contagios de Covid-19 en la zona.

También buscamos visibilizar la realidad de las trabajadoras de servicio doméstico que no estaban cobrando, porque las personas que las habían contratado, formal o informalmente, no estaban viniendo a sus quintas o se negaban a pagar sin tener el servicio.

En relación a la posibilidad de aumento de situaciones de violencia de género, nos acercamos al equipo social de la comuna y al centro de salud para conocer cómo estaba siendo la atención y, ocasionalmente, acompañar las acciones.

Fue un tiempo productivo en cuanto al poder pensar colectivamente proyectos.

Así fue que presentamos uno a Punto de Cultura de Nación, para poder hacer un polo productivo para feriantes en el terreno del club Atlético AL. Todavía no tuvimos respuesta.

Además, presentamos proyectos a Igualdad y Género de la provincia de Santa Fe, los que fueron aprobados. Proyecto textil, de cerámica y de bioconstrucción de hornos”.

Acerca de sus proyectos, nos cuentan.

“Uno de nuestros deseos es tener un espacio propio. En este tiempo nos llegó, como contáramos antes, el preciado ofrecimiento de la Cooperativa: una casa (comodato de uso) que tienen en Arroyo Leyes y no estaban ocupando en forma permanente. Es una Casa abandonada que pondremos en valor. Estamos por formalizar el comodato, pero ya empezamos a apropiarnos física y afectivamente. Cortamos yuyos, limpiamos el terreno, celebramos a la Pacha y pedimos deseos colectivos.

Mientras vamos aprendiendo de nuestras cumpas algo de bioconstrucción, esperamos el momento de meter las manos en el barro en una minga junto a les compas de Teko y organizaciones costeras amigas, para poder rehacer revoques y seguir mejorando el espacio común.

Uno de los proyectos presentados a Igualdad y Género de la provincia es el de cerámica, que se va a realizar en la Casa.

Aparte, hay dos más, uno de Hornos y otro de textil. Ambos intentan, al igual que el de cerámica, ser un encuentro con mujeres y disidencias de la zona, a partir de propuestas que tengan que ver con el hacer, y en ese hacer, pensarnos, deconstruir-nos.

Las propuestas estarán atravesadas por saberes que viajarán, se charlarán, se compartirán y que soñamos desencadenen, que muchas mujeres de la zona y/o disidencias, logren herramientas económicas y personales.

Y también tenemos un proyecto con La Legüera Cartonera, que está en proceso, para poder pensar en historias de mujeres de Arroyo Leyes. Es muy importante juntarnos con las legüeras, que es otra organización hermana y con otras mujeres de Arroyo Leyes para contar estas historias”.IMG_2094

Si lo sueñas, lo creas.

“El tesoro más grande que tengo en la vida

 es la capacidad de soñar.

En los momentos más difíciles

y en las situaciones más duras,

he sido capaz de soñar con un futuro más hermoso”.

Rigoberta Menchú.

Soñar con un mundo mejor, donde haya miradas diversas para construir y de-construirse, ofreciendo un lugar que incluya espacios libres de contaminación y no haya riesgos para la salud física ni psíquica. Y que haya muchos puentes, como los que tienden las mujeres de Arroyo Leyes, para encontrarse en un abrazo sororo e infinito que nos salve, que nos rescate de las miserias y de las injusticias.

Así lo sueñan y desean, intentando dejar una huella de compromiso y de amor en todo lo que emprenden.

“La colectiva es un nido de sueños, cada una de nosotras tiene uno y a su vez arrulla todos los de las demás, porque así entendemos que colectivizamos, que construimos juntes lo que deseamos. Primero que nada, diríamos que soñamos con fortalecernos como grupo feminista, con muchos brazos para unirnos a otres y con raíces en la costa.

Soñamos ser una referencia en nuestro lugar, que pueda dar respuesta a las desigualdades de las mujeres y disidencias.

Soñamos vivir en un lugar sin agrotóxicos, con cuidados, amigable con el ambiente, que cuide la vida.

Soñamos la inclusión de las mujeres lugareñas y las infancias, en espacios donde todes podamos ser más libres.

Soñamos tener una mirada más abierta al otro, donde quepan nuevas masculinidades.

Deseamos y soñamos ser testigos y hacedores de un modelo urbano con perspectiva de género, inclusivo, solidario.

Deseamos que podamos construir pluralidad, tanto desde adentro como hacia afuera.

Y por, sobre todo, soñamos con ser una organización que se pueda hacer preguntas, que pueda valorar y enriquecer un recorrido en el ecofeminismo con otras comunidades, contagiando a otras mujeres vulneradas, para que ellas también puedan soñar con libertad, que existe otra alternativa de vida”.

Finalizando, quisiera que nos cuenten qué ayuda están necesitando y de qué manera se puede colaborar.

“Necesitamos que quienes quieran y les interese colaborar lo hagan comunicándose con nosotros por medio de nuestra dirección de mail: arroyoleyescolectiva@gmail.com; todo nos viene bien para que esos sueños   puedan ser reales. También sabemos del valor de las donaciones, en este caso de objetos o materiales para la casita, pueden ser pinturas para madera tipo impregnante, ménsulas, estanterías, picaportes, luminarias, ventilador de techo, heladera, telas vinílicas, malla metálica, bolsas de cemento, ladrillos, palas, rastrillos, escobas, en fin…todo aquello que nos permita continuar con el mejorado de esta casitanido que nos cobijará en cuanto la terminemos.

También nos interesa difundir nuestra organización y comunicarnos con otras organizaciones feministas.

Pensando en la logística, nos urge tener un contacto de alguna abogada para asesoramiento jurídico, como de otres profesionales amigues de la colectiva.

Pero no dejamos de ver, entender y decir que es el estado comunal, provincial y nacional, el que debe dar  respuesta a lo que las mujeres de Arroyo leyes están necesitando, las políticas públicas no pueden desentenderse de lo que ello significa, por ejemplo hábitat, cuidado, porque nos sucede que a veces nos sentimos desbordadas porque no podemos hacernos cargo ante situaciones de mujeres  violentadas, solas, y ante eso, hay un estado que debe responder”.

Las mujeres de Arroyo Leyes dicen ser “mujeres de habitar poesías” y creo, como decía Juan Gelman, “que toda poesía es hostil al capitalismo”, que la poesía es resistencia y que dibuja un porvenir cargado de sueños, porque no es sólo la palabra que se expresa y escribe, la poesía se respira y está en los actos que embellecen el mundo.

Estas feminidades que se encuentran en Arroyo Leyes, reparten poesía en cada gesto y la multiplican. Es así que nos regalan, además de su tiempo, predisposición y solidaridad, un poema.

Hablar con otros es andar el mar

Libertad dinastía del aire

Estoy borrando los siglos.

La mujer se vuelve,

de sus manos brota la alfarería

la agricultura el tejido.

Ese es su reino, ese es su reino

alegría

Estoy borrando los siglos.

El hombre está

donde su mirada no llega

el amplio mundo

El hombre sueña

El hombre es un poema

La mujer cantaba arrodillada

en su quehacer

La mujer le dio a leer un mensaje:

Sólo me siento libre

cuando soy capaz de crear.

Beatriz Vallejo

Para contactarlas

arroyoleyescolectiva@gmail.com;

Facebook: https://www.facebook.com/Colectiva-Feminista-de-Arroyo-Leyes-329280581043386/

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