¿POR QUÉ NORMALIZAR LOS BAJOS SALARIOS?

Por Juan Meza

Desde tiempos inmemoriales la diferencia de clases existe. Hay unes que ganan más y otres que ganan menos. Están les explotades y les explotadores. La lucha de clases siempre existió y es algo que en este sistema injusto seguirá existiendo. Pero ¿por qué la brecha de ingresos entre ricos y pobres es cada vez más grande?

Que les riques gana mucho y les pobres poco no es ninguna novedad. Que les asalariades hagan malabares para llegar a fin de mes tampoco es ningún descubrimiento. Y que haya asalariades que se creen riques sin saber que están más cerca de los pobres es una variante que cada vez toma más fuerza en estos días, en nuestros días, en el país y en el subcontinente más desigual de todo el globo terráqueo. Desde la llegada del macrismo al poder en diciembre de 2015 todo se hizo cuesta arriba, el vivir y hasta el subsistir, lo salarios comenzaron a la baja mientras la inflación no paraba de subir.»La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar. En mi presidencia la inflación no va a ser un tema», había dicho Mauricio  Macri en campaña porque desde el 2011 la inflación del gobierno kirchnerista de Cristina Fernandez subió estrepitosamente. Por el contrario, a lo anunciado es esa lamentable frase, la inflación en el gobierno del ingeniero sí fue un tema y tocó valores históricos nunca antes alcanzados. Para el final de su administración, en el 2019, la inflación superó el 50%.  Hasta ahí podríamos decir que no habría problema mayor si los salarios hubiesen subido a la par, pero no fue así. Hoy los salarios perdieron arriba del 8% respecto del 2019, lo que suma de pérdida de salario real más del 20% en los últimos 3 años. Podemos observar que siempre los salarios de los trabajadores en relación de dependencia fueron a la baja, nunca se recuperaron y pandemia de por medio, fue la excusa perfecta para planchar aún más esa discusión.

Mientras, los riques cada vez mas riques pagan menos impuestos y los que pagan no se condicen con lo abultado de sus patrimonios. La Ley de aporte solidario sancionada en diciembre del año pasado, reglamentada hace pocos días por el gobierno y luego por la AFIP llegó tarde. No sólo unos meses después de que se comenzara a discutir, sino unos 40 años tarde. Desde el último proceso dictatorial en nuestro país los ricos nunca dejaron de ser beneficiados. Con Martínez de Hoz a la cabeza, el plan, hasta la fecha, viene saliendo a la perfección: bajar impuestos e incluso exenciones a los que más tienen para que puedan invertir y generar empleo. Algo que jamás sucedió y que hace que día a día la sociedad sea más injusta, por ende, más desigual.

SALARIO REAL VS SALARIO IMAGINARIO

La canción de Maria Elena Walsh, “El reino del revés”, se hizo realidad y vivimos en un país imaginario, mientras la realidad nos pasa por el costado, nos pega fuerte y sigue su rumbo. En marzo el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVyM) rondará los $22.000. la canasta básica está por encima de los $50.000 y los salarios promedios se paran sobre los $ 35.000. según técnicos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) el SMVyM debe superar los $ 80.000. entonces ¿por qué existe la brecha entre lo real ($22.000) y lo que debería ser ($80.000)? ¿por qué normalizamos y aceptamos esta diferencia abismal? Primeros les aceiteres y luego les bancaries acordaron salarios que superan los $90.000, ¿es acaso imposible llegar a ese número para el resto de los gremios para que les trabajadores puedan quedar amparades por la ley? Cabe recordar que en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, hace mención al SMVyM y reza “Salario mínimo, vital y móvil, es la menor remuneración que debe percibir en efectivo un trabajador, sin cargas de familia, en su jornada legal de trabajo, de modo que le asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión”. ¿se cumple lo dispuesto en la carta magna? Es una respuesta que nos debemos hacer como sociedad y exigir al gobierno, sea quien fuera, del color que sea, lo que nos corresponde, por el derecho a vivir en paz, como gritaba a los vientos Victor Jara.

EL PUNTO CIEGO

Claro que este reclamo es bien válido para poder tener una sociedad con menos carencias y desigualdades, pero hay un vacío en esto en el que ningún gobierno pudo abrazar y contener, les trabajadores informales, monotributistas y los que se quedaron afuera del sistema y que se acrecentó su número en esta pandemia que estamos transitando. Para les monotributistas, las empleadas domésticas, y les que se cayeron del sistema y tienen que buscar changas para subsistir son quienes que quedan fuera de esta discusión. El gobierno de Alberto Fernández, en esta pandemia, en lugar de dejar de cobrarles el monotributo a les monotributistas, suponiendo que nunca dejaron de trabajar, es una falacia, lo siguió cobrando, y como si fuera poco, les otorgó un préstamo el cual se debe devolver con intereses. El Estado no solo no atendió la urgencia de este sector que quedó fuera del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y de la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), sino que les hizo endeudarse para sumergirles más en el pozo y tratar de sacarlos del sistema.

Está claro que en tanto y en cuanto las bases de este sistema no se toquen, todo lo que se haga será poner parches, parches y mas parches a una economía quebrada.

 

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