¿PODER ADQUISIQUÉ?

Por Juan Meza

Poder adquisitivo. Eso que el pueblo trabajador viene perdiendo desde hace ya 3 años. El poder adquisitivo del salario o del ingreso, sea cual fuera, es lo que define la cantidad de bienes y servicios que podemos consumir; y va enfilando para el cuarto año consecutivo. Los más optimistas del gobierno, dicen que este año “el salario le tiene que ganar a la inflación”. Para que eso suceda, deberemos prenderle una vela a casa santo.

“Dice estar muy cansado; y encima hoy no pagaron; imposible bajarse de esta rutina; y se pregunta ¿hasta cuándo?” reza una estrofa de la canción “Homero” de la banda de rock Viejas Locas. Dicho tema conoció la luz en 1999. Sí, hace ya 22 años y tiene una actualidad tan estremecedora como triste. Esa última pregunta “¿hasta cuándo?” es tan real que duele. Duele como la mismísima actualidad. Dos años después del lanzamiento de aquella canción estallaba el conflicto social, político y económico que tenemos más cercano en la historia moderna en nuestro país. Por aquel entonces, en diciembre del 2001, el pueblo en su conjunto salió a las calles con la fuerte premisa “que se vayan todos” lo que provocó una ola de muertos, culpa de la represión que desató el gobierno del por entonces presidente Fernando De La Rúa, quien tuvo que renunciar y escapar en helicóptero. Las organizaciones sociales, que habían cobrado fuerza como movimiento en todo el menemato, fueron las que, en principio, guiaron al pueblo a como se debía luchar y resistir el hambre y la desidia de un Estado que se encargó de hacer negocios dejando afuera de la mesa a los sectores más vulnerables. Las organizaciones sociales con sus ganas, convicciones y necesidades lograron que el Estado los reconozca y reconozca su propia falencia estatal, por lo que debió crear los planes jefes y jefas de familias que por entonces pagaba a cada persona $ 150.

Para enero de 2003, el salario mínimo vital y móvil, ese que aparece en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, que dice básicamente que con ese salario se deben cubrir  todas las necesidades básicas de un habitante del suelo argentino, rondaba los $ 400. Hoy en día ese salario mínimo vital y móvil está en $ 20.600. La diferencia en valores nominales es abismal. Si no conociéramos la realidad que nos golpea la puerta día a día, podríamos decir que en 18 años ese salario mínimo creció considerablemente. Pero esa realidad es bien cruda y nos muestra que esos $ 20.600, que el mes que viene, en abril, llegarán a $ 21.600, tienen el mismo poder adquisitivo que esos $ 400 de enero de 2003. Con $ 400 en 2003 compramos lo mismo que con un salario de $ 20.600 en 2021. A lo largo de estos 18 años, el salario se recompuso y se mantuvo estable hasta aproximadamente el año 2009 y después tuvo subidas y bajadas, pero dentro unos márgenes relativamente aceptables. Desde hace 3 años y, como está el panorama, enfila para el cuarto, teniendo en cuenta que se viene una segunda ola del COVID-19, el poder adquisitivo viene perdiendo de manera muy cruda.

En enero de este año, el sueldo de los asalariados en blanco creció 1,8%, pero fue por debajo del 4% que aumentaron los precios según Indec. La variación interanual fue del 7,4% de pérdida del salario, o sea, que entre enero del 2020 al 2021 se pueden comprar menos cantidad de cosas con el mismo o mayor salario. Estos mismos salarios, en diciembre, también cayeron respecto de diciembre de 2019. El sueldo del sector privado desde la llegada de Macri en 2015 al día de hoy, cayó un 23,7%. Y el del sector público, como así también las jubilaciones y las ayudas del Estado a los que perciben menos ingresos perdió más del 30% del poder adquisitivo. En todo el 2020 la actividad cayó un 10%, producto de la pandemia, en la que el grueso de la población se tuvo que mantener confinada para evitar propagar el virus del COVID-19 de una manera más acelerada y también producto del poco nivel de resistencia que tiene el Estado para acaparar la caída de les más vulnerables a quienes solo se les pagaron 4 rondas de IFE (Ingreso Familiar de Emergencia). Sin trabajo y con sólo $ 40.000 ($10.000 cada IFE) desde marzo a diciembre, fue muy difícil para muches poder consumir, y si no hay consumo no hay ventas, y si no hay ventas no hay actividad y si no hay actividad los negocios cierran y mucha gente se queda sin trabajo y va en busca de ese IFE. Es un círculo vicioso del que es muy difícil salir si no se toma la decisión estatal de hacerlo.

“EL SUELDO ESTE AÑO LE TIENE QUE GANAR A LA INFLACIÓN”

Es lo que se repite desde el gobierno, con una fiel mirada optimista, sin correrse de ese lugar y observar hacia el costado la cantidad de gente que pasa tirando de carritos, cartoneando, buscando lo que sea para poder poner un plato de comida en la mesa. En febrero la canasta básica alimentaria aumentó un 3,6% y la canasta básica total un 2,7%. El índice interanual de la canasta alimentaria aumentó 46,4% y la canasta básica total 42,2%. Muy por encima de la inflación que fue 36,1%. Los analistas prevén una inflación por encima del 40% para este año, mientras que el gobierno estipuló en el presupuesto un 29%. Difícil será cumplir con ese número fijado en el presupuesto cuando la inflación según el INDEC, el IPC (Índice de Precios de Consumidor) en este primer bimestre acumuló un 7,8% y cuando YPF ya aviso que aumentará las naftas un 18% en 3 veces. Como si algo faltara a todo este cóctel, se está discutiendo a la par el aumento de tarifas de servicios públicos que vienen congeladas hace un año y medio pero que desde la llegada del macrismo tuvo un aumento sumamente significativo pegándole de lleno al bolsillo del pueblo mientras las multinacionales que las manejan tuvieron ganancias como nunca antes en la historia.

2 + 2 = 3

El INDEC, esta semana, también sacó a la luz números que no hacen más que reflejar lo que vemos día a día en las calles y en las góndolas. Una familia tipo, dos adultes y dos niñes necesitan $58.000 para no ser pobres. Siendo los adultes trabajadores que perciben el salario mínimo cada une, y siendo les dos niñes que reciben dos asignaciones familiares están a $ 10.000 de llegar a ese umbral de dinero para no ser pobre. O sea que por más que una familia tipo tenga ingresos mínimos no llega a cubrir las necesidades básicas. Hay un punto en donde cualquier ecuación de cualquiere economista, el más prestigiose que sea, si no es capaz de resolver esta simple cuenta que alguien que necesita cierta cantidad de dinero para no ser pobre y trabajando todo el día no llega a esa suma, cualquiera que sea esa ecuación y no resuelve esta problemática, es simplemente falaz. No poder poner un plato de comida en la mesa, o tener que elegir entre comer y vestirte o comer y alguna otra actividad demuestra que el sistema que habitamos y nos habita está totalmente roto y que debe reemplazarse por otro. Es inadmisible a esta altura de la historia argentina, con todo lo que ha pasado a lo largo desde tiempo, que sigamos discutiendo cuanto debemos cobrar para no ser pobres o como hacer para bajar la pobreza. En tanto y en cuanto no se sienten bases sólidas donde podamos apoyarnos siempre seguiremos viviendo en un país  construido con naipes.

Deja un comentario

%d