COLOMBIA: “NO VAMOS A PARAR HASTA QUE OBTENGAMOS UNA RESPUESTA”

Por Juan Meza

Capitalismo más pandemia puede ser una situación llevadera para algunos sectores del mundo y una catástrofe para otros. En América Latina los pronunciamientos hacia un continente cada vez más pobre se acentuaron. Colombia, escenario actual del estallido social, marca un nuevo camino hacia la emancipación.

 

La espina dorsal del continente es la Cordillera de Los Andes. Ese conjunto montañoso que va desde el extremo sur hasta el norte de Venezuela, pasando por Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. Si algo nos ha diferenciado del resto de los continentes es que, si cualquier persona camina por la Cordillera a lo largo de las distintas naciones que tiene la Patria Grande, va a encontrar una respuesta a una pregunta, porque el idioma es el mismo. Eso nos caracteriza y permite que nos entendamos con nuestres heramanes de otros países. Y esa compresión se transforma en empatía cuando vemos que un hermane sufre, de un lado o del otro de la Cordillera. Pasó en Chile, pasó en Bolivia, pasó en Ecuador, en Perú, y ahora pasa en Colombia. El pueblo colombiano sangra por una herida que jamás suturó y hoy en día está más abierta que las mismas venas que escribiera Galeano.

Foto: Colombia informa

Chile fue ejemplo de como se debe combatir a los gobiernos, que cuando necesitan del voto se embarran las botas, y cuando cruzan la puerta de la Casa de Gobierno las botas quedan afuera, sin volver a utilizarse hasta el nuevo período de elecciones. A eso, entre otras cosas, le llaman democracia.

Luego fue Bolivia, quien sufrió el golpe militar, donde fue derrocado Evo Morales, usurpando ese puesto Jeanine Áñez Chávez empujada por la OEA (Organización de Estados Americanos). El pueblo boliviano resistió represión y logró que las elecciones se llevaran a cabo y que el MAS (Movimiento Al Socialismo) vuelva a ocupar ese lugar del que nunca debió haberse ido.

Ahora es Colombia. Colombia es uno de los países más desiguales de Nuestramérica. El 41% de la población es pobre y las políticas sociales y económicas llevadas adelante por Iván Duque Márquez, no solo hicieron ricos a los más ricos, sino que sumergieron en la desolación a les más pobres. Una radiografía exacta se puede ver en cada país. En Argentina, las multinacionales en este último año de pandemia, acrecentaron sus arcas 3 veces respecto del año anterior (sin pandemia), mientras el pueblo confinado, buscó que comer en cada rincón. Tan igual de desigual es América Latina que los salarios son similares en cada país. En Argentina el salario, representado en dólares es en promedio de USD 243, mientras que el más bajo Venezuela con USD 1. Colombia se ubica en la quinta posición. El salario promedio en dólares de los colombianos es de USD 261, mientras su presidente supera de manera muy cómoda los USD 8.000 mensuales. Así de obscena es la diferencia que hay entre pueblos y poder.

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Para entender los trasfondos de lo que sucede en Colombia, Ancap entrevistó a dos trabajadoras de salud. Carolina Morales Borrero que es académica de Universidad Pública e integrante de una Red Latinoamericana de Salud Bucal Colectiva y a Lina María García Zapata, doctora en Salud en la zona Suroccidental del País, Valle del Cauca, Cali.

Carolina Morales, pone blancos sobre oscuros en este estallido social, “realmente esta manifestación que tenemos desde el 28 de abril no es lo que nos está generando la mayor indignación del último tiempo, llevamos desde 1950 peleando por la paz, una paz que sea con igualdad y con equidad para todos los colombianos y si desde 1950 para acá estamos haciéndolo, ya se podrán imaginar la cantidad de acuerdos y pactos incumplidos por parte de los gobiernos. De allá para acá la constitución política de 1991, que surge, como en la mayoría de América Latina, de períodos de dictadura y mucha represión, donde se intenta una democracia más participativa, pero que también se incumple. Y luego desde 1991 hacia acá, varios acuerdos e intentos de lograr una reforma agraria, una reforma de paz en Colombia y en todos los territorios y no se han logrado. Entonces el momento actual está antecedido desde antes de la pandemia, de noviembre de 2019, empieza el paro nacional también por hartazgo y por indignación de la gente, de las reformas que en ese momento se estaban tratando de implantar del mismo gobierno actual, una reforma tributaria en contra del pueblo, de alguna forma desconociendo toda la situación de hambre, de pobreza, de desesperanza. Ya en la pandemia vienen las cuarentenas y la gente empieza a tratar de sobrevivir con poco apoyo del gobierno, con poco respaldo social, con muy poca protección social, un sistema de salud pública de seguridad social y de salud que no reconoce realmente las necesidades en salud pública, que no se trabaja desde los diferentes territorios atendiendo las necesidades de la gente”. Y agrega “entonces estamos realmente, desde el 28 de abril, aburridos e indignados, hartados de este gobierno, desesperanzados y eso es lo que nos mueve, esa es la situación social y política, eso es lo que recibimos es represión y violencia por parte de un Estado narco-paramilitar que de la manera que responde, desde el 28 de abril al 5 de mayo, con cifras de entidades de Derechos Humanos, 31 personas asesinadas, entre ellos jóvenes, lo más jóvenes, los que están empezando a vivir, han sido muertos en mano de la policía, esto es, de la fuerza pública. Tenemos 1200 heridos en todos los rincones del país. Tenemos 9 casos o más de violencia sexual, donde las mujeres van a marchar y los policías las maltratan, les cogen su cuerpo, las violan en público, las maltratan, las amenazan. 87 desaparecidos, no sabemos todavía donde están. Tenemos 18 víctimas de heridas en los ojos. Ahora lo que se usa por parte de la violencia policial es sacarle los ojos, herir en los ojos a los jóvenes que están marchando y además de 200 agresiones de todo tipo, con hechos violentos en todo el país, esto es invivible. Entonces la situación es de una represión que amenaza ahora con un estado de conmoción interior que es lo que hemos venido viviendo desde hace muchos años y el presidente responde que va a militarizar aún más, y todo esto está de la mano del partido del gobierno que es el Centro Democrático que está comandado por paramilitares, el uribismo».

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Por su parte Lina María García Zapata cuenta su visión, “actualmente hemos tenido 8 días de manifestaciones. La gran mayoría de ellas pacíficas, desde diferentes frentes, buscando pronunciamientos de la población y que el gobierno haga caso de la mucha inconformidad que se está presentado en el país. Se han presentado muchas respuestas violentas en busca de frenar las protestas, pues definitivamente esto va en contra de la salud de la población. Nosotros actualmente tenemos reportados 2.930.000 casos de COVID, de los cuales 2.750.000 están ya recuperados y hemos 76.00 muertes con fecha de hace dos días. En la región donde me encuentro hemos tenido 7.502 muertos y 241.000 casos. Esta situación que estamos viviendo de protesta social, tiene una condición a través de todos estos eventos que han podido ver, donde van en contravía de la salud colectiva y adicionalmente es un trabajo del cuerpo médico que han tratado de contener la pandemia por COVID 19, pero indiscutiblemente la pandemia se ha sumado a una crisis social que estaba allí estancada y esperando como para manifestarse, entre muchas otras cosas, la situación de desempleo, hambre, mayor pobreza, y por otro lado hemos tenido un colapso en el sistema sanitario con esta pandemia que hemos tenido que enfrentar».

Ante los hechos públicos, les consultamos si creían si la sociedad sólo reaccionó por la reforma tributaria y la doctora Lina nos comentó que “el detonante principal fue la reforma tributaria que fue una propuesta muy forzada que hizo el Ministro de Hacienda para tratar de recapturar o capitalizar 25 billones de pesos, que es un monto exagerado, cuando ya hemos tenido una reforma en el 2018 y una segunda reforma fallida en el 2019. Esta reforma en plena pandemia, con todas las crisis que hemos vivido en el país han llegado a agudizar la condición de vida de muchas personas, que en estos momentos no tienen como alimentarse adicionalmente frente a esta propuesta que se presentó a espaldas del país. Fue un detonante importante, pero no el único, hay otros asociados a la crisis sanitaria que, desde la salud pública, entendemos que la salud comienza con las garantías sociales, con la vida digna y con la capacidad de permitir las condiciones para que la población se sienta cada vez más confortable, pero lo que estamos experimentados es que se están profundizando las inequidades sanitarias y en este sentido lo que hemos tratado de manifestar es que el gobierno no solo nos garantice las condiciones de salud, sino las condiciones de una vida digna y, especialmente en este momento, de quienes están protestando en las calles. Se ha solicitado que no se militarice los barrios y permitir que haya una escucha activa de las poblaciones que es un clamor permanente, teniendo en cuenta que las decisiones se han tomado de espaldas al pueblo. Nosotros hemos querido que se vele por la salud de los colombianos y este es otro factor que está jugando en esta crisis social». Mientras que Carolina, quien es, además, militante de  Derechos Humanos desde la academia, suma que “la sociedad reaccionó, no por esta reforma tributaria que al presidente le toco retirarla, y al Ministro de Hacienda le tocó renunciar, ahora no sabemos si él está en un cargo más alto en alguno de los organismos donde se maneja el poder en América Latina, entonces esperemos que el nuevo Ministro no haga peor las cosas que es lo que suele pasar en Colombia. Entonces sí quitaron esa reforma, pero si está la reforma que están discutiendo a puertas cerradas, es la reforma en salud, nos dicen que esa reforma no la van a quitar y no queremos que esa reforma ocurra porque, en estos momentos las entidades oficiales, el DANE, el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, organismos supranacionales encargados de estudiar estos temas, aceptan que hay una pobreza que en este tiempo de pandemia ha aumentado en 12 puntos, somos el país más desigual de América Latina y el más corrupto. Tenemos mucha población que en su canasta familiar se le ha ido la capacidad de comprar. Hay muchas personas que se acuestan sin comer, con hambre, sin posibilidad de saber que va a pasar al día siguiente y esta incapacidad, esta indolencia, esta mediocridad del gobierno de atender con claridad todos los problemas que tenemos y con todas las marchan que tenemos en este último tiempo nos hacen tener esta actitud ante el mundo entero, antes cada uno de nosotros, antes nuestras familias, esta resistencia de lucha, de marchas, de movilización y de “no queremos más, no aguantamos más”. Para concluir con que “por lo tanto, esta reforma en salud, que es lo que nos ha hecho mantener en el paro es, pero de lo que tenemos ahora. Se está intentando poner en manos de los monopolios, de la financiación de la salud, las transnacionales, los recursos públicos de la salud. Quiere decir que lo que los colombianos aportamos, que  dinero público, están intentado llevar a los particulares, para seguir intermediando la salud, y entregándole a los colombianos lo mínimo como si no mereciéramos un derecho a la salud. Lo que quieren hacer es que cuando uno necesite un especialista se debe pagar, con esta reforma quieren quedarse con el dinero de los colombianos, cobrándoles por la atención individual y colectiva que tanto se quiere en todos los países de América Latina. La atención primaria en salud, esta reforma la quiere impedir por lo tanto no vamos a permitir esta reforma, además de la tributaria que ya cayó, queremos que esta reforma en salud también caiga y que haya un grupo especial, consciente, como ya firmaron varios rectores de universidades públicas y privadas una carta proponiendo un pacto nuevo, una salida racional, clara, de todos los problemas que tenemos y hasta tanto no tengamos esas garantías vamos a seguir en esta lucha social».

El gobierno de Duque, tuvo un primer revés por parte del pueblo que resiste. Tuvo que retirar el proyecto de reforma tributaria que haría, a lo largo de los años, ingresar a más personas en el pozo de la pobreza, ya que pretendía cobrar ese impuesto a cada vez más colombianos. El pueblo y su espíritu de lucha lo frenaron. Ahora ese mismo pueblo resistente, esa sociedad agobiada sigue en las calles para frenar la reforma en el sistema de salud que están intentando imponer a espalas del pueblo. Para entender esa reforma Carolina Morales nos cuenta que “el sistema de salud que tenemos en Colombia se impone en 1993, de allá para acá ha habido varias reformas, pero todas tendiente a empeorar en términos de privatizar más la salud. En esta última que es la que se propone ahora, fundamentalmente hay 3 elementos que pone la situación complicada para todo el pueblo colombiano, la primera es usar recursos públicos de todos los colombianos, para enriquecer a los particulares, es decir legitimar por parte del Congreso que los colombianos entreguemos plata pública a los particulares mediante el sistema de salud para producir servicios de salud en medio de los negocios privados. Se hace mediante alianzas público-privadas que han sido ya muy cuestionadas en todo el mundo y, en Colombia, se está mostrando como la gran maravilla. Segundo es usar las instituciones públicas por cuenta de los privados para realizar servicios de salud, es decir no solamente el dinero que aportamos al servicio de salud, sino además usar las actuales instituciones, hospitales públicos para ser usados, por ellos, los particulares, que tienen en este momento los recursos del sistema del salud colombiano. (…) Porque van a producir servicios con las instituciones que nosotros ya hemos pagado. Lo tercero es que se plantea va a haber un beneficio para los trabajadores de la salud, cuando en realidad lo que se está es precarizando más la situación del trabajador de la salud por los tipos de contratación, vinculación, las formas de pago, las jornadas, la intensidad en las jornadas, la vinculación que en general tienen hoy los trabajadores de la salud, con esta nueva reforma disminuyen las protecciones sociales que deben tener en lo que nosotros decimos la primera fila, los que deben atender en situación de pandemia y en otras situaciones. Y al lado de la reforma dicen que va a ser implementar el médico de familia, cuando el médico de familia es totalmente cuestionado porque no es un médico, sino un sistema, un equipo de atención primaria,  lo que se necesita para resolver los problemas de la pandemia y otros que nos aquejan a todos”. Y agrega, “una parte muy importante en esta reforma en salud es que se pretende vulnerar, restringir la autonomía de las universidades en la formación del talento humano en salud. Esto es porque se abre un espacio para que las empresas que mercantilizan la salud tengan la posibilidad de formar el talento humano y que además que ellas digan qué médico de familia se requiere cuando eso es vulnerar totalmente la educación pública por un lado y la autonomía de las universidades por el otro. Eso va a tener implicaciones en la equidad, en la oportunidad de servicios y educación de toda la población”.

Foto: Colombia informa

Por su parte, Lina María García Zapata profundiza diciendo que “los puntos más representativos de la reforma del sistema de salud son, el primero que promueve la generación de monopolios y oligopolios de salud, permitiendo el control completo de la salud pública por parte de las entidades promotoras de salud que han sido las que supuestamente se encargaran de administrar el sistema, pero que básicamente se han encargado de captar recursos, teniendo un control del mercado generando a sus propias prestadoras sin contratar con la república, que tradicionalmente se ha encargado de la salud pública y a través de los años que este sistema ha funcionado, esa salud pública se ha ido debilitando por falta de recursos. En esta propuesta se supone que las EPS van a ser las que van a manejar la salud pública y eso va a debilitar lo que actualmente se hace, que no es muy estructurado, pero que realmente están a cargo de los entes territoriales y los hospitales. Este es un punto crítico dentro de la propuesta». Por otro lado, “se plantea que los hospitales públicos deberán hacer un ajuste financiero y los que no muestren resultados serán liquidados, lo cual, pues, en el país ya han sido más de mil hospitales los que han tenido que cerrar y esto ha sido un proceso muy debilitante para el sector público. Se van a acabar los programas de vacunación y de salud de los departamentos y municipios porque las EPS quedarían a cargo de esta función. Por otro lado, se acabaría el hospital oncológico que es una institución de mucha tradición en el país que atiende a la población sin recursos que tienen problemas de cáncer, entonces este es un punto crítico. Se acaban los regímenes especiales como de docentes y solamente van a quedar regímenes para el Presidente y el Vicepresidente. Por otro lado, se plantea que las multinacionales van a controlar la salud pública con autoridad para poner reglas de mercado en el país. Adicionalmente se plantea que algunos planes de beneficios regulados por el Ministerio de Salud, lo cual implicaría que los medicamentos o tratamientos o servicios que no estén incluídos, deban ser pagados por los pacientes a cargo de las rentas de sus bolsillos o en el caso contrario deberían adquirir pólizas de seguro complementarias. Se crea un impuesto a la restricción sanitaria en el medio de la pandemia, se afectaría el acceso a la salud de las poblaciones, sobre todo a las de menores recursos, porque los estables serían mecanismos para asistir a las instituciones prestadoras de servicios de salud de sus territorios. Por otro lado, el Ministerio de Salud podría definir un currículum único para le especialidad en medicina familiar lo cual va en contra de la autonomía universitaria. Las EPS van a tener un control muy grande porque van a ser las que tengan a cargo la salud pública determinando cuándo un paciente está en riesgo, porque lo que se establece es que el usuario tendría que cumplir unas reglas de autocuidado y la EPS decide o argumenta que el usuario no ha cumplido con esas funciones de autocuidado y puede no atenderlo, y eximirlo que el usuario pague de su bolsillo la atención. Estos son los aspectos más salientes».

La solidaridad de los pueblos es lo que mantiene encendida la llama de la lucha por la igualdad. La académica Carolina Morales concluye diciéndonos que “luego de estas respuestas del pueblo colombiano, de la patria grande latinoamericana, que cada vez se solidariza con nosotros, recibimos saludos y apoyo: de Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil, México, Londres, Cuba, de todos los países amigos que saben de estas marchas y estas luchas que es como se logran los derechos en las naciones de nuestra patria grande, lo que sigue es un ciclo largo de acuerdos. Puede ser largo en violencia por el Gobierno actual, por el Estado actual cooptado por las reformas neoliberales y transnacionales y las formas de financiar la salud y la educación, esto va a tener un ciclo largo, por lo que se espera tener una necesidad de llegar a un acuerdo con el gobierno, de llegar a saldar estas diferencias y que sea para este país, para la paz del país. Este gobierno cuando sube al poder, Iván Duque, el presidente sube diciendo que va a hacer trizas los acuerdos de paz y lo cumple, ese es otro aspecto esencial. Necesitamos la paz, la reforma agraria, toda la salud, el derecho a la salud y todos los derechos que tenemos como ciudadanos, hasta que esto no se tenga claro, va a ser un ciclo largo de represión y nosotros de movilización y de lucha y necesitamos a los medios populares para que informen a las personas con lo que de verdad está ocurriendo y de esa manera, además de tener el respaldo de ustedes, sepamos que la claridad, la transparencia, la dignidad del pueblo colombiano está por encima de esta manipulación que tenemos actualmente”.

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