LA RENGA Y UN BANQUETE EXPLOSIVO

Por Federico Paterno
Fotos  Gimena Arza para ANCAP

La noche empieza a todo calor en la ciudad de las diagonales, los corazones rengueros palpitaban el tercer y último banquete en el estadio Diego Armando Maradona. Hubo un condimento extra para este día, y fue la presencia del legendario Willi Quiroga, vocalista de Vox Dei como una de las bandas soportes del show. Desde varias localidades la gente se hizo presente para bancar a la banda de Mataderos, las banderas ya estaban flameando por los alrededores del estadio. Estaba todo listo para que «Alejados de la Red» suene una vez más ante una multitud.

 

El reloj marcó las 20:30 hs y sonó Es una Nube, tema histórico de Vox Dei que coreaba gran parte del estadio, Willi Quiroga fiel a su estilo no se guarda nada, y arremete con su voz intacta a pesar de sus ocho décadas. Luego tomó la posta la banda local Sueño de Pescado, que logró instalarse en el rock que hoy suena en los barrios, un público que ya colmaba el lugar acompañó varias de las canciones que presentaron. Para las 21:30 hs la banda se despidió con un fuerte agradecimiento a La Renga por la oportunidad y al público por el aguante ofrecido.

Con un campo ya casi colmado y con fanáticos que no dudaron en ubicarse cerca del escenario para poder ver de cerca a su banda. Cualquier costado era bueno para poder ver de cerca al «Tete», bajista de la banda, a quien su estado físico lo deja correr  el escenario de punta a punta durante todo el show.

Pasaban las 22 hs, las luces se apagan en el Estadio Único de La Plata, suena «Buena pipa» para el arranque a todo rock de La Renga. El león rugía y bien fuerte. No había pasado media hs del show, y ya habían sonado Tripa y corazón, Motor Alma y Sangre y Al que he sangrado. El público explota con Inventa un Mañana, y se prenden todos los celulares y sus respectivas cámaras cuando a las 22:50 hs suena La Balada del Diablo y la Muerte. Un clásico renguero de todas las épocas.

Lo mejor estaba por venir, así lo vivió al menos este cronista desde la platea dónde logró ubicarse para la cobertura. Chizzo decide que era hora de recordar los primeros temas y suenan los acordes de El rito de los corazones sangrando, luego llega En el baldío y seguido, La nave del olvido. «Una bandera que diga Che Guevara..» Se escucha de cada costado del estadio ante unos segundos de silencio de la banda, y se irrumpe con Cuando vendrán, del disco Despedazados por mil partes.

En la platea familias enteras con la indumentaria renguera y con la felicidad de ser parte de este banquete que no se guarda nada. Saltos y abrazos de fanáticos y fanáticas que ni se conocen, pero se abrazan para festejar que el Rock and Roll no morirá jamás con esta banda de Mataderos.

Estaba llegando el final, Gustavo Nápoli o Chizzo, como lo conoce todo su público, avisa que están por terminar, pero antes iba a sonar: Somos los mismos de siempre que hizo saltar hasta el vendedor de Coca de la platea.  Siguió Pánic Show y El viento que todo empuja; para llegar al cierre de siempre con Hablando de la libertad, que como suele ocurrir contagia una sensación que permite viajar en el tiempo con esta banda que después de más de 30 años rockeando mantiene su humildad, la solidaridad y sobre todo el cariño a su público que demuestra en cada show.


«Somos una banda argentina, miren esto! Es gracias a todos y todas que lo hacen posible y gracias a toda la energía que ustedes nos dan»,  dijo Chizzo a su público a minutos del cierre. La puesta en escena fue de un nivel superlativo. Un sonido perfecto y una organización dentro y fuera del estadio que no falló. Es imposible no mencionar que esto es así porque La Renga sabe y siente a su público como parte de su familia. Y ellos, son los mismos de siempre.

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