El fútbol, la lealtad de clase y la honestidad, ausentes en el Clásico

El indiginómetro va de punta a punta;oscila. “Esto es una vergüenza”, se escucha.
El sinónimo que primero emparenta la Real Academia Española, la misma que aceptó la frase “subir arriba”, es “ignominia”. Dentro del campo semántico, la define por su cercanía. Ignominia deriva del latín ignominĭa, cuya etimología remite a la «pérdida del nombre». Por Lorenzo Mayo para Ancap

El supuesto espectáculo del jueves tiene de todo, pero por sobre todo tiene nombre: NEGOCIO.

Faltó el futbol, pero ya no importa. No importa si Rodolfo Arruabarrena no supo cómo contrarrestar el candado que le propuso Marcelo Gallardo con un medio superpoblado. No importa si jugando con volantes interiores, o los laterales suben o los puntas bajan para logar acortar al equipo. No importa, porque en los 45 minutos que se jugaron también faltó el fútbol.

Después de la agresión al plantel de River, lejos de cualquier preocupación por la salud de los jugadores, pasó a ser más relevante cómo se salvaba el negocio. Porque los jugadores pueden volver a ver cuando se les vaya la irritación, porque los técnicos pueden volver a plantear el equipo, pero el negocio no se puede poner en duda. Menos cuando invita a todos a participar de él.

Entre otras cosas, el jueves era el Día del Futbolista. Ayer se había muerto un futbolista, Emanuel Ortega de San Martín de Burzaco (Primera C, cuarta categoría del Fútbol Argentino), a causa de un traumatísmo encéfalo craneano sufrido al chocar contra una pared que está apenas a un metro y medio de la línea del lateral. Ayer, mientras los jugadores de River esperaban para salir del terreno de juego con síntomas visíbles del gas lacrimógeno, sus ¿colegas? de Boca esperaban las órdenes de la barra, que se comunicaba a través de los elementos de seguridad del club. Porque el Jefe de Seguridad de Boca es Carlos Stornelli, el fiscal de la Nación, que testificó sus vínculos y los del vice jefe de Seguridad del club con el cabecilla de la 12, Rafael Di Zeo, en un documental sobre barras (https://www.youtube.com/watch?v=FyhpFOLnMSQ 00:35:55 y 00:41:35). Una relación que no es para nada nueva, ya que cuando Stornelli fue nombrado ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, nombró como su secretaria privada a Susana Spinetto, esposa de Di Zeo.FavaleRiverDefensa

Ahí está el negocio, en la financiación de la barra. Camisetas, puestos de venta de comida, tours de turistas que se facturan en dólares, el estacionamiento alrededor del estadio, la venta de droga al menudeo. Todo es el negocio y el negocio es de todos. Porque la barra atiende ese mostrador, pero también atiende en los actos de los partidos políticos, donde operan como “bulto” y fuerza de choque. Como cuando por encargo de Unión ferroviaria, Christian Favale, barra de Defensa y Justicia, ejecutó al militante del PO Mariano Ferreyra. Una interpretación es esa; la otra es la que ofreció la presidenta de la Nación, Cristina Fernandez de Kirchner, cuando el 30 de julio de 2012 dijo: “Mi respeto a ellos, que están colgados a los paravalanchas y ni miran el partido. Por algo hay que tener pasión”Clarín

Como el negocio es tan complejo, es una red de poder (perdón Foucault), habrá que ver quién suelta el primer nudo. Pero fútbol, lo que se dice fútbol, no es.

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