¿Y LAS COOPERATIVAS?

Por Juan Meza

Foto Juliana Miceli

El coronavirus, ese “enemigo invisible”, no solo está haciendo estragos en la salud de quien lo porta, sino que llegó para generar una recesión, hasta el momento, incalculable. En nuestro país, las medidas de prevención adoptadas por Alberto Fernández y su equipo, se tomaron apenas aparecieron los primeros casos en el país. A sabiendas que con una economía vapuleada, la coronacrisis iba a sembrar más incertidumbres y aumentar la desigualdad social, el gobierno atinó a rescatar, a ciertos sectores con subsidios, préstamos para Pymes, suspensiones de desalojos y suspensiones de cortes de suministros. Apuntó a las pequeñas empresas, monotributistas parados sobre los escalones de facturación comprendidos entre A y B, quienes estén desempleados, pero se olvidó de un sector fundamental en el proceso productivo del país: las cooperativas.

“Las cooperativas en nuestro país, son uno de los eslabones del proceso productivo, pero que no son tenidas en cuenta como tales”, declaró Federico Tonarelli, vicepresidente del Hotel Bauen, al programa radial que se mite por AM750, “Que vuelvan las ideas”. Las cooperativas en todo el país tienen entre sus asociades alrededor de cien mil trabajadores y trabajadoras, cien mil familias que hoy no están pudiendo afrontar, con total claridad, una situación sumamente difícil y crítica. Muchas cooperativas están en facturación cero, porque sus rubros no son de los indispensables, por ende tienen sus persianas bajas. De esos cien mil trabajadores y trabajadoras, quince mil son de empresas recuperadas. Son aproximadamente cuatrocientas las cooperativas que, luego de la crisis del 2001 comenzaron con el proceso de recuperación y le pusieron el lomo para levantar no solo una empresa, sino el país.

Para la ley los asociades a las cooperativas son monotributistas. Cada asociade tiene que pagar su cuota mensual de monotributo para poder seguir siendo socie. Federico Tonarelli también agregó que  “nosotros no somos ni compañeros trabajadores asalariados, pero tampoco somos trabajadores autónomos, ni monotributistas en su literalidad, y sí somos empresas cooperativas donde no hay relación empleador-empleado y hay una relación asociativa entre trabajadores pero que a veces producimos y facturamos más que cualquier Pyme”.

El sector cooperativo demanda que el gobierno los incluya en el salvataje que está haciendo para ciertos sectores de la sociedad. Los puntos en los que solo están incluidas el mayor espectro de las cooperativas son la posposición del pago de alquileres y facturas de servicios; la suspensión de desalojos; créditos del 24% anual con 4 meses de gracia en 12 cuotas, donde no todas las cooperativas califican para acceder al mismo; línea 1 del trabajo autogestivo , una suerte de subsidio que ayudará a mejorar los ingresos de los acosiades con el importe de $6500 por mes por 6 meses; línea 2 de capitalización, serían $9900 por el número de asociades a cada cooperativa; y los $10.000 para monotributistas A y B que en caso de poder acceder algún cooperativistas, no recibirá ese monto ya que no se exime del pago del monotributo para esas categorías, por lo recibirían $8.000 en mano. Respecto al sector monotributista el gobierno tiro una especie de salvavidas a los que están comprendidos en el rango del monotributo A y B, dejando afuera al resto de los trabajadores, que por tener una facturación mayor, no necesariamente pueden solventarse sin un apoyo del Estado en esta particular situación.

Desde FACTA (Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados) proponen al gobierno, para recomponer la actividad, créditos a todas las cooperativas de trabajo, equivalentes a la facturación promedio mensual, con tasa subsidiada para cuidar al sector y para que ningún trabajador y trabajadora asociade se quede sin su fuente de ingreso y evitar agrandar aún más el lamentable número de desocupades que dejó en los últimos 4 años el gobierno de la alianza Cambiemos con Mauricio Macri a la cabeza.

El panorama actual, es aún peor que al del 2001 para el sector, porque en aquella instancia recién comenzaban y estaban en kilómetro cero. Ahora no solo está la dificultad de la recesión sino que además tienen deudas que tendrán que afrontar cuando puedan volver a la actividad.

El coronavirus llegó para quedarse, el gobierno decretó la cuarentena antes que los casos sean incontables, sabiendo que la economía iba a estancarse o crecer a un ritmo mucho más desacelerado que el que estaba previsto. En ese plano resolvió de la manera que quiso y pudo. El sector cooperativista aún sigue esperando respuestas, esas que hagan poder respirar un poco a sus asociades.

 

 

 

 

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