“LA PANDEMIA TRAJO LA VISIBILIZACIÓN DE CUESTIONES QUE VIENEN DESDE HACE MUCHOS AÑOS”

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Por Juan Alberto Pérez

La explosión de casos positivos de Coronavirus en el barrio Villa Azul expuso las vulnerabilidades que tienen los barrios populares del conurbano. La particularidad del aislamiento de un barrio completo, como es el caso de Azul, prende las alarmas en todos los barrios populares del Gran Buenos Aires. Mucho más a Villa Itatí, en la localidad de Quilmes, que se encuentra separada de Azul por tan solo una calle. El fantasma del virus y la faltantes estructurales son los temores más fundados que persiguen a les habitantes de Itatí.

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Ancap dialogó con Mercedes Ferreira, referenta del Equipo de Trabajo e Investigación Social (ETIS). Una organización que tiene 21 años en el barrio y trabaja en el desarrollo de programas socio educativos para encontrar respuestas a la exclusión social. Realizan un trabajo comunitario en Villa Itatí, por lo cual se encuentran en el frente de batalla ante la embestida de la pandemia.

Este jueves inició el plan Detectar en Itatí para el testeo ante posibles positivos. Este plan, que en otros barrios, como en la 21-24 o la 31, sufrió la falta de organización del gobierno de Larreta, en Itatí lo lleva adelante el gobierno provincial en conjunto con el municipio de Quilmes. Por este motivo, las organizaciones sociales del barrio, que son quienes mejor conocen las calles y cuentan con la confianza y el apoyo de los vecinos y vecinas, le exigen al municipio formar parte del programa “Cuidarnos y Detectar”, y salir en conjunto para poder llegar a todos los rincones del barrio. Para de esta forma “aseguramos de que a todos los vecinos les llegue toda la información, y en el caso de que tengan síntomas poder alentarlos a que se hagan el testeo” manifiesta Mercedes.

Un debate que se puso en el tapete desde la aparición del COVID-19 en nuestro país es lo que dejó de manifiesto la pandemia en cuanto a fallas estructurales en los sectores más vulnerables de la sociedad. En el caso de Villa Itatí, como así en muchos barrios populares del país, según cuenta Mercedes Ferreira “Lo que trajo la pandemia es la visibilización de cuestiones qué vienen desde hace muchos años. Hay sectores que no están con agua, eso es una problemática muy grande y es de siempre, pero frente a esta pandemia, sobre todo, entendiendo que es muy necesario lavarse las manos todo el tiempo, es peor”. La faltante del agua es una constante en los barrios populares. Una moneda corriente que se repite en cada caso que uno observa. Sin embargo, nunca queda de manifiesto quien tiene la responsabilidad de garantizar este servicio esencial. En los barrios populares deCABA la justicia ordenó al gobierno porteño asegurar el suministro. Pero ¿Qué pasa en Itatí? “El que tiene que dar respuestas es Aysa, claramente. De todas maneras, desde el año pasado lo que si estuvieron haciendo en Itatí es poner canillas comunitarias, que trajo OPISU (Organismo Provincial de Integración Social y Urbana), de la gestión anterior” afirma Mercedes, aunque inmediatamente aclara “Nosotros, las organizaciones, no estamos de acuerdo con que se haga, porque estamos hablando de canillas comunitarias, de canillas en ciertos lugares donde la gente tiene que ir con su tacho o bidones a buscar agua. O sea, sigue siendo poco higiénico y es muy incómodo para las familias. Sin embargo, la gestión anterior comenzó esta obra y este gobierno ahora la está terminando, por lo tanto, se está trabajando con esto. Entonces hoy por hoy, y en vistas a la pandemia, podemos decir que por lo menos están estas canillas comunitarias para los sectores que no tienen agua”. Y esta es la problemática que subyace en el fondo de las políticas públicas que realizaron las gestiones anteriores y que las actuales continúan. Para las pobres canillas comunitarias antes que brindar el acceso al agua potable para cada casa como tiene el resto de la sociedad. De este modo se hace muy difícil poder combatir al virus y cualquier desigualdad.

Otra de las problemáticas que plantea Mercedes que desnudó la pandemia es la cuestión laboral. La informalidad que existe en materia laboral queda muy expuesta y la situación de aislamiento preventivo impide que las personas puedan generar los pocos pesos que pueden para tener un plato de comida. Si vamos a los números, cerca de 8 millones de personas se anotaron para recibir el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) al no tener otro medio de subsistencia. “Muchos de nuestros vecinos y vecinas no pueden salir a trabajar en este contexto” aclara Mercedes

Hasta este jueves la situación epidemiológica de Itatí es muy distinta a la de Villa Azul. Son sólo 7 los casos confirmados y hay 57 sospechosos. En el caso del barrio Villa Azul son cerca de 200 casos ya confirmados como positivos. Sin embargo, el miedo a que suceda lo mismo está latente en cada familia. “Los vecinos y las vecinas obvio tenemos miedo de que esto suceda, sin embargo, consideramos que no es lo mismo porque Villa Azul es mucho más chica que Villa Itatí, y además, acá no se estaría dando la misma situación epidemiológica que se da allá. Nosotros somos 10000 familias viviendo acá en Itatí y hoy se dice que hay sólo 7 casos positivos, por lo tanto, sería un 8% de casos” remarca Mercedes. No obstante, la cercanía con el barrio Azul, sólo los separa el Acceso Sudeste, y el constante tránsito de un barrio al otro generaba un foco de peligro. “Obviamente que la migración era algo que nos preocupaba muchísimo. Pero a partir de lo que estuvo pasando el fin de semana, y de la decisión que tomó el gobierno de aislar, la verdad que no estamos ni nosotros cruzando a visitar a nuestros amigos o familiares en Azul ni viceversa” aclara Mercedes Ferreira.

Hay que destacar el nivel de organización que las organizaciones del barrio supieron generar para poder acompañar a sus vecines en este momento, lo que demuestra una vez más que son la primera red de contención en los barrios populares. En el caso de Itatí además de ETIS se destacan la Cooperativa de Cartoneros, las organizaciones salesianas de la iglesia, el Centro Comunitario Juanita Ríos, la Casita de la Cava, y un gran número de merenderos, organizaciones y ollas populares que nacieron en los últimos años del macrismo. Sobre esto Mercedes afirma que “las organizaciones sociales del barrio, a pesar de muchas diferencias, nos pudimos poner de acuerdo, juntarnos entre todas y hoy se puede decir que todas salimos por nuestra comunidad y por la salud de nuestra comunidad. Así que hay que destacar que lo pudimos hacer en entre todes”.

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