FINAL DEL JUEGO

Por Redacción ANCAP

No alcanzó a cambiemos las marchas por todo el país. Su convocatoria al Obelisco dónde la señoras y los señores que estos últimos cuatro años pareció que vivieron en otro país, salieron a dar apoyo a Macri. No alcanzó no solo por esto, sino porque fueron y serán los responsables de millones de nuevos pobres, de cientos de fabricas que bajaron sus persianas, de innumerables represiones de la ministra de inseguridad, Patricia Bulrich.

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No alcanzó porque son los asesinos de Santiago y Rafael, porque los pueblos originarios para cambiemos era el enemigo interno que supieron construir. El hambre en el conurbano es moneda corriente, los comedores repletos de niños, niñas, hombres y mujeres, abuelos y abuelas que no pueden hacer las cuatro comidas. Esto es parte de lo que son y lo que van a seguir siendo, porque tendrán 109 diputados en la cámara y porque arrasaron en ciudad de Bs As.

Mucha gente logró anoche un desahogo, un festejo porque se van. Amigos, amigas, familias, compañeros y compañeras que sintieron un alivio. Se termina un letargo que vino a fugar la plata del FMI, y a ser obediencia del amo del norte. No es menor que más de 12 millones de personas digan basta. El festejo hasta altas horas de la noche en varios puntos del país es por el sentimiento de que vuelven el Ministerio de Salud y el de educación, que sopla un viento de alivio. El país atendido por sus propios dueños se termina.

El triunfo por 48% de Alberto Fernández da por finalizado 4 años de un gobierno que no debió haber sido nunca y que deja heridas abiertas como herencia. El mapa electoral dirá que la llamada pampa húmeda continuó apoyando a Macri, mientras el norte y el sur del país creyeron la necesidad de un cambio. Resulta llamativo que en Santa Fé, Entre Ríos y San Luis, haya triunfado la dupla Macri-Pichetto, siendo que las gobernaciones este año quedaron en manos de peronistas, incluso con un resultado histórico como fue la victoria de Perotti en Santa Fe. Más prebicible era lo de Córdoba, Mendoza y CABA, con un dominio abrumador de Juntos Por el Cambio. La victoria de les Fernández es pura y exclusivamente por la provincia de Buenos Aires.

Macri no perdió, el pueblo cansado de no poder siquiera soñar, lo echó La victoria del Frente de Todos amerita otro análisis, más allá del triunfo, ese análisis es que aún en Argentina hay 10 400 000 personas que avalan un proyecto de país saquea, de odio de clase, represivo, y no importa que no haya una sola medida para el laburante en cuatro años. Hay un fuerte sentido anti peronista, o anti cristinista, en los 40 puntos que obtuvo Mauricio Macri.

La derecha en América latina avanza. Está instalada en Brasil con un Bolsonaro que se atreve a opinar que “Argentina eligió mal”. Busca colocarse en Uruguay, dónde el Frente Amplio no pudo en primera vuelta y habrá balotaje con el candidato de derecha Luis Lacalle Pou. En Ecuador y Chile que hoy sufre secuestrados, torturados y asesinados. En Argentina la derecha no es menor. Son las segunda fuerza y sumamos a esto los condimentos de Espert y Gómez Centurión. La derecha argentina es conservadora y recalcitrante, parece del siglo XIX, no del XXI. Cree en la teoría de los dos demonios, apoya la represión de las fuerzas de seguridad, es anti aborto, descree de la actividad sindical y entiende que está bien en tratar a la niñez como criminalidad.

La izquierda está obligada a un replanteo de sus candidatos en el marco electoral. Mucha militancia que mira con simpatía al FIT Unidad buscaba una candidatura de Myriam Bregman en la fórmula presidencial. La estrategia de llevar a esta a diputada nacional por la Capital no estuvo mal, aunque hoy el resultado dice que no le alcanzaron los votos. El discurso continúa sin permear en el sujeto crítico que dice representar, y además, no sabe ser alternativa de poder sobre todo con el peronismo como oposición. Serán tiempos de revisión para la izquierda, con una elección que no alcanzó el 3% de los votos a nivel nacional y con divisiones en las PASO y en algunos distritos. Párrafo aparate para la pobre actuación de Luis Zamora, que está sufriendo un malo crepitar político y continúa sin construir una unidad del espacio de izquierda que divide votos.
Decíamos que la fuente de la victoria del Frente de Todos estuvo en la provincia de Buenos Aires. Y es que en ese distrito estuvieron los dos millones de votos de diferencia en la elección. El conurbano tan castigado es el que le dijo basta y el que ungió la opción opositora. El triunfo de Axel Kicillof como gobernador fue el impulso que permitió la victoria nacional. El arrastre de voto del candidato respaldado por Cristina Fernández sirvió para retener localidades como Quilmes y Pilar. Pero no alcanzó para otras como Lanús, La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca. En Lanús, Néstor Grindetti levantó 10 puntos en contra de las PASO y consiguió mantener el municipio. Lo mismo pasó con Garro en La Plata. El llamado a corte de boletas fue fundamental para dicha empresa.

Comienza una nueva era política en Argentina. Una era signada por dos bloques frentistas contrapuestos y hegemónicos. Habrá que ver cuanto soportan la unidad ambos bandos. Cristina llamó ayer en el discurso triunfal a que los dirigentes “piensen bien antes de volver a romper la unidad del campo popular”. El nuevo presidente manifestó ayer su voluntad de una unidad nacional para afrontar lo que viene, “El Frente de todos nació para incluir a todos los argentinos y a todos los argentinos estamos convocando” manifestó.
Por su lado, Mauricio Macri expresó que “Siempre voy a poner el bien común por arriba de cualquier cosa” en su discurso de despedida. Aunque detrás se esconda su ansias de erigirse como la figura de punta de la oposición. Algo que parece más complicado dada su derrota, algo inédito en la historia argentina que un presidente en funciones pierda, pero fundamentalmente al surgimiento de Horacio Rodriguez Larreta que logró retener la Ciudad con números brillantes desde lo electoral, y queda como un aspirante a líder de la oposición; y sin contar las aspiraciones de los dirigentes radicales como el mendocino Cornejo o el jujeño Morales.

NADA DE EVITARLO, LAS CALLES SON NUESTRAS

Por Juan Alberto Pérez

Foto Gabriela Manzo

“Evitemos estar en la calle” dijo el candidato. Y lo entiendo, desde un plano político puedo llegar a comprender el pedido. La elección está casi ganada, este gobierno es historia, la situación es cosa juzgada solamente hay que esperar a diciembre. Puesto que la estamos pasando mal, la verdad que el gobierno de Mauricio Macri, el gobierno que nunca debió haber sido, deja un tendal de deudas, y no me refiero a la externa. Dijo que iba a bajar la inflación y la aumentó, dijo que iba quitar los impuestos a los salarios y directamente bajó los salarios, dijo que no habría despidos ni cierre de fábricas y no paran de bajarse las persianas y apagarse las máquinas. Dijo que reduciría la pobreza y bueno… A eso quiero referirme.

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Porque el candidato que será pidió que la calle esté tranquila, que la transición sea en paz y que no haya mayores disturbios. Y lo puedo entender. Podemos aguantar un poco más los que tenemos trabajo que los alimentos aumenten, todavía nos queda un poco de espalda a los que tenemos un techo, aunque sea de alquiler o de prestado, para esperar que las navidades y el año nuevo nos traigan alivio económico; podemos soportarlos los que tenemos un plato caliente que poner en la mesa todas las noches, aunque cada vez más reducido, que estos tipos salgan eyectados de la Casa Rosada para poder volver a comer un asado al menos en el mes.

Pero hay personas, argentinos y argentinas, que no pueden esperar tres meses. Hay mujeres, hombres y niñes que esperan, que padecen desde hace 4 años por lo menos. Son los expulsados por las políticas de Mauricio Macri que no pueden esperar impávidos que el cambio de gestión, con su voluntarismo, de vuelta la taba. Hay compatriotas que la está pasando mal y que son los marginados de hoy, cuyo único futuro es ver si pueden meterle algo al estómago al final del día. No hay que irse muy lejos eh, no es cosa extraña, no pasa solamente en el siempre postergado norte argentino, no es una postal del África subsahariana. Frente a la Plaza de Mayo, en la puerta de un banco Santander, a una cuadra del ministerio de economía, donde se manejan los fondos de los argentinos, a menos de 150 metros de la Casa Rosada, hay en la vereda una familia con un bebé de brazos, no debe tener más de 7 meses, apenas amparado de la intemperie por unos trapos viejos y unos cartones, duerme en un colchón desvencijado, seguramente descartado vaya a saber por quién. Ese bebé que es testigo del transitar de miles de personas por día, de todas las clases sociales, fundamentalmente trabajadores, que seguramente se asustará por el ruido del helicóptero que usa el presidente para ir o venir de su casa, es niñe no puede esperar el traspaso de mando. Ese bebé es un desechado del sistema de hoy, que crecerá en la postergación si no hacemos algo y que el día de mañana no tendrá un futuro al que aspirar.

Por eso digo, que no hay tiempo para esperar. Que aún sabiendo que los muertos de las manifestaciones siempre los ponemos nosotres, no podemos dejarla pasar como si nada. No es momento para evitar estar en la calle. El candidato de Todos debe entender porque hay miles de argentinos acampando en la 9 de Julio, debe tratar de empatizar con los que hicieron las ollas populares ayer en Plaza de Mayo y los que fueron a presionar al Congreso para que salga la media aprobación de la Emergencia Alimentaria. El candidato debe dejar por un momento los gestos para la comunidad internacional, para los banqueros y para el sindicalismo de traje. Tiene que empezar a dar gestos a los que lo votaron, porque el 49% de los votos no se consiguieron por parte de magia. El pueblo en su conjunto decidió apostar por una fuerza política para solucione sus problemas, no los problemas de los que hasta el 11 de agosto le dieron la espalda, lo insultaron y lo trataron como el peor de todos.

Le hago una propuesta al candidato, más bien a los que delinean la campaña, ¿Por qué en lugar de invertir las grandes cifras en publicidad, pintadas callejeras, búnkers o actos masivos, no se utiliza ese dinero en ayudar a los que más lo necesitan?¿No sería la mejor publicidad que podría hacer? El slogan de Cristiana Fernandez de Kirchner durante su gobierno era “La patria es el otro”. Tal vez sea el momento de mostrar lo patriotas que son, porque si bien todavía no hay responsabilidad política porque no se asumió el poder, el compatriota tiene problemas hoy, ese bebé que duerme frente a la Plaza de Mayo no tiene que comer esta misma noche. Que impactante sería la imagen del candidato a presidente que está por asumir acercándose a los que viven en las calles y le lleve un plato de comida, se siente un rato con ellos y los escuche, algo tan simple como eso, quizás ayude ¿No les parece? Tal vez la futura vicepresidenta pueda tener un gesto de este tipo que haga que el mundo entero hablen de ella. No ganarían la elección por 49 puntos, lo harían por 100. Porque demostraría que no están jugando a la política, que creen en la política como herramienta de transformación de la realidad, y que ponen el cuerpo para estar con los que la están pasando mal. Pero bueno, para eso hay que esperar parece. Mientras tanto me tomo el atrevimiento de darle un consejo al candidato Albert Fernández, no nos diga que evitemos las calles, porque las calles son nuestras, y mientras ustedes hacen la plancha para que llegue diciembre y asumir el mando hay argentinos y argentinas que la están pasando mal. Seguiremos luchando por ellos, sea quien sea el que ocupa el sillón de Rivadavia.

POLÍTICA PARANOIDE: “LA CULPA ES EL OTRO”

Por Gastón Hirsch

Qué lindo es comenzar a hablar del amor en un texto sobre política, porque si hay algo de lo afectivo de hacer política es ese afán de obrar ética y responsablemente. Eso no
suele ser algo común en el terreno de la clase política argentina. Así las coimas, el accionar en favor de ciertos sectores cuyo propósito es el de explotar a lxs más oprimidxs o, peor
aún, destruir el ecosistema, sostén de todos los seres humanos, entre otras acciones moralmente condenatorias, suelen alejar a aquellxs en quienes nos apoyamos en este “sistema democrático” para representar la totalidad de los intereses (irreconciliables por ciertos) del afán de capitalizarlo. Y esto que es paradójico es lo que reclamamos en el voto a partir de nuestra propia posición de lo que creemos que es el amor. El amor es eso del
otro que nos completa, dado que somos seres incompletos, desprovistos de una falsa complementariedad que se busca en un/a otrx, que a veces no es más que un amor narcisista, es decir, lo que nosotrxs consideramos que es amor, como nosotrxs
consideramos que debemos ser amadxs y qué es eso que ese/a otrx viene a suplir de nuestra falta. Es por ello que ese/a otrx es necesarix para que podamos amar, alguien a quien constituímos a nuestra imagen y semejanza, en quien posamos nuestras expectativas que, obviamente, no se concretan, porque ese otrx es eso, otrx. No soy psicólogo, menos psicoanalista, pero puedo valerme de este concepto para visualizar que, en realidad, eso que detestamos es eso que necesitamos para satisfacer nuestros deseos. Por eso vulgarmente amor y odio están tan íntimamente ligados.

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Así es que nos engañamos pensando que nuestro voto es el que define el bien de la mayoría (o de todxs, ¿por qué no?) a través de representantes que piensan “igual” que nosotrxs. Y claro, “si dos personas piensan igual en todo, puedo asegurar que una de ellas piensa por las dos”(Frase de Sigmund Freud) . Entonces lo que le pedimos a esx otrx es que haga lo que nosotrxs haríamos, despojándonos de toda responsabilidad más que la de asumir que cada equis cantidad de años pasamos por un proceso de selección de candidatxs (que pensamos a nuestra imagen y semejanza) que harán, en el mejor de los casos, algo parecido a lo que
nosotrxs haríamos si fuésemos gobierno. Y lo más triste del asunto es que nos cuesta asumir la responsabilidad de esa elección cuando aquel/la candidatx que escogemos (o no) y que, por elección de la mayoría que participa de la convocatoria triunfa en el acto
electoral, desempeña un papel distinto al que nosotrxs mismxs nos habíamos figurado en nuestras mentes. Allí comienza una especie de trastorno paranoide de la personalidad a través del recurso del “revoleo” para posibilitarnos salir airosxs de una situación de señalamiento de otrxs (que potencialmente se vuelve reclamo) por las decisiones que hemos tomado. Es en ese momento en donde nos opera la acción más profunda que ha
sabido tatuar en nuestras conciencias las religiones judeocristianas: la culpa. “La culpa fue de fulanx por votarlx” o “fueron las lluvias”, incluso “si la minoría hubiese votado al/ a la
candidatx que elegí la cosa sería diferente”. Ahí está la cuestión: somos muy hipócritas. Le echamos la culpa a otrxs por delegar nuestros deseos a un sistema cuya lógica se repite
cíclicamente en la cual confiamos legitimándola sistemáticamente, y cuando nos piden participación activa para modificar el status quo hacemos caso omiso y nos quejamos de aquellxs que sí lo hacen, ya sea en las calles, en las plazas o en espacios de discusión. Nos cuesta mucho sincerarnos y aceptar que hemos errado, que podemos errar, que es normal errar.

Y entonces pregunto: ¿qué le podemos pedir a esxs dirigentes que elegimos? Cuando Mauricio Macri debido al aumento abrupto del dólar echó culpas al electorado por la elección mayoritaria de Alberto Fernández en las PASO, cuando Cristina Fernández de Kirchner inculpó a “los noventas” por la escalada inflacionaria de su gobierno en 2014, cuándo Menem señaló a los sectores de izquierda por no querer la “reconciliación, el mutuo
perdón y la unión nacional” luego de la firma de los indultos por decreto a aquellxs partícipes de los crímenes de Lesa Humanidad durante la sangrienta Dictadura Cívico-Militar entre los años 1976 y 1983, y así podría seguir hasta Adán y Eva, pregunto: ¿Qué le estamos reclamando?

Está claro que odiamos aquello que amamos, aunque suene descabellado. Y eso ocurre porque necesitamos que pase todo aquello que nos enoja para que sintamos la conquista de ese goce que veneramos. Se necesita de esta democracia liberal para pensar en un
modelo progresista superador. Se necesita de candidatxs ineficientes para exigir mayor “productividad” en las acciones. Se necesita criminalizar la pobreza para escapar de la miseria y la pauperización. Se necesita de los delitos para legitimar que este sistema es el mejor, el que más nos conviene, el “mal menor”, el único posible. Lo que seguro no se necesita es preguntarse si todo esto que está tan “ordenado” en este sistema puede
ordenarse de otra manera, porque entonces el fin sería el caos, y no el medio. El orden seduce porque hay necesidad de un caos, detestable, que pueda ser ordenado. Tal vez ese
caos invite a pensar que todo está perdido. Y, entonces, si todo está perdido, podemos animarnos a otra cosa, total: ¿qué podemos perder?

“REPERFILAR” Y TIRAR LA CULPA PARA OTRO LADO

Por Juan Alberto Pérez

El día después de que el gobierno decida renegociar la deuda con el Fondo Monetario Internacional y en medio de una crisis financiera que lleva que el peso se devalúe en cascada y las acciones del mercado de valores se desplomen, el presidente Mauricio Macri salió a dar un nuevo mensaje. Con dos barcos de fondo, en el astillero Tandanor, el presidente utilizó la botadura del barco Santiago S para manifestarse respecto de las medidas de última hora. Con rictus serio y con un mensaje preparado para la ocasión intentó explicar el por qué del cambio de decisión en materia de política económica y demostró poca autocrítica, en su lugar prefirió apuntar al resultado de las PASO. “Han tenido la capacidad de desencadenar una crisis como la que estamos viviendo” dijo Macri.

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EL PUEBLO QUE APARECIÓ Y EL GOBIERNO INCENDIARIO

Por Juan Alberto Pérez

Durante estos tres años y medio de macrismo sucedieron una serie de eventos que fueron marcando la verdadera cara de lo que se venía a imponer. Se recortaron derechos, se estigmatizó, se persiguió y reprimió al pueblo. Mientras eso sucedía una pregunta subyacía entre quienes militábamos desde nuestro lugar el campo popular. ¿Qué pasa con el pueblo? Se hizo esperar casi 4 años y el pueblo se expresó. Le dijo no a Mauricio Macri de la forma más democrática y menos violenta e inapelable, lo hizo en las urnas. Sigue leyendo «EL PUEBLO QUE APARECIÓ Y EL GOBIERNO INCENDIARIO»

A MACRI LE DIERON LA ESPALDA EN DONDE MENOS LO ESPERABA

Por Juan Alberto Pérez

Las PASO celebradas este domingo significaron una verdadera demostración del descontento social que generó estos 4 años del macrismo. El bochorno electoral no sólo se dio en provincias que el peronismo ya controlaba sino que también abarcó a huestes inexpugnables para el kirchnerismo. A la debacle de la provincia de Buenos Aires hay que sumarle la derrota en Mendoza y Jujuy, que son controladas por Cambiemos. Además, un fuerte cachetazo en Santa Fe y una victoria no tan holgada en Córdoba le dan un panorama negro al gobierno.

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El resultado de este domingo deja algo en claro, este gobierno está terminado y habrá que ponerse a pensar como será la transición democrática. Además remarca que la sociedad que creyó y apoyó a Mauricio Macri en 2015 se sintió fuertemente defraudada por las políticas de ajustes económico y de represión política y social.
De los más de treinta y dos millones de personas habilitadas para votar en esta elección primaria más del 75 % dieron el presente frente a las urnas. Si bien la provincia de Buenos Aires tiene un peso específico por representar el 37 % del padrón, hay otros distritos que no son para despreciar. Y eso el gobierno nacional lo sabía y por tal motivo la decepción que se visualizaba en los rostros de los principales referentes del espacio lo manifestaba.
La provincia de Mendoza tiene una fuerte tradición radical. El gobernador Cornejo es uno de los principales caudillos del mítico partido de Alem que además se mostraba como referencia para el gobierno de la Alianza Cambiemos. Con más de un millón cuatrocientos mil electores representa casi el 5 % del padrón a nivel país. Cuenta con una aristocracia arraigada a las fincas y bodegas vitivinícolas que a priori se podrían emparentar con el pensamiento conservador de Juntos por el Cambio. Sin embargo, en estas PASO le han dado la espalda a Macri y Cía. Con una alta participación que superó el 79% del padrón, la fórmula Fernández Fernández lideró la elección con el 40,48%, mientras que Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto llegaron al 37% con casi 40 mil votos de distancia. Si bien es una diferencia corta es un resultado no esperado y que obligó al gobernador Cornejo a reconocer la derrota antes de que se conozcan resultados oficiales.
En Jujuy el gobernador es Gerardo Morales, un radical que accedió al poder por ir colgado en 2015 en las listas de Mauricio Macri y de Sergio Massa. Sin embargo, desde el primer día funcionó al compás de lo que pasaba en Buenos Aires. Fue la primer provincia donde la justicia se utilizó como herramienta de adoctrinamiento político, con la detención de la principal líder opositora sin condenas firmes, Milagro Sala; y donde se desarrolló una política muy similar al gobierno nacional y que cosechó casi treinta mil pobres mas en sólo un año. El 32 % de los jujeños está en situación de pobreza en una región, como el NOA que tiene la escalofriante cifra del 34 % de pobres. Allí el presidente había viajado en 2015 en campaña prometiendo pobreza cero. Por este motivo, los resultados de las PASO no parecen una rareza. El pueblo de Jujuy le dijo que no a Macri con más del 70 % de los votos en contra. El 46% de estos fue capitalizado por el Frente de Todos. Otro duro revés para un gobierno que ha cosechado puras derrotas este año.
Santa Fe se le viene presentando adversa al gobierno. De los 37 puntos que supo sacar Miguel Del Sel en 2015 que casi lo convierten en gobernador a una paupérrima elección para el mismo cargo este año que lo dejó muy lejos de Perotti y Bonfatti, primero y segundo. En las PASO de 2015 Mauricio Macri había conseguido 533 mil votos en la provincia. En esta elección consiguió 100 mil más pero los 10 puntos de diferencia con ella formula de les Fernández le deja un panorama sombrío para una provincia que pensaban ganada de taco por el campo y lo que ha favorecido este gobierno al grupo concentrado de ese sector.
La victoria de Mauricio Macri de 2015 se cimentó en la pampa sojera. El interior de la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y sobre todo la provincia de Córdoba justificaron el triunfo electoral. Los casi 30 puntos de diferencia que entonces logró Cambiemos por sobre la fórmula encabezada por Daniel Scioli era una demostración de rechazo de las políticas de kirchnerismo para entonces. Este año la elección de la gobernación fue despoblada de la nacional. Córdoba eligió la continuidad de Juan Schiaretti con un amplio márgen. La Alianza Cambiemos no tuvo nada que hacer en dicha elección aunque no la vieron con malos ojos ya que el gobernador fue uno de los más dialoguistas de esta administración. Contaban con repetir la performance de 2015 en las nacionales. Si bien fue, junto con CABA, el único distrito que ganó la fórmula Macri-Pichetto hay que decir que la elección del peronismo, que no contó con el apoyo del gobernador, que responde al mismo partido, no fue tan mala ya que achicó la diferencia en torno a 18 puntos. Si bien un triunfo de Alberto Fernández e Córdoba es tan posible como una victoria de Macri a nivel nacional, también es cierto que no conseguirá este último los números que esperaba para hacer frente a la lluvia de votos en contra que recibió de la provincia de Buenos Aires, el norte y el sur del país.
Las grandes zonas urbanas fueron los principales focos del descontento contra las políticas de Macri. Allí se sintió muy fuerte el cierre de fábricas, el aumento de los precios, la desocupación, el hambre y la.miseria. Por eso en los grandes aglomerados urbanos como Rosario, Córdoba Capital, Bahía Blanca y el conurbano la derrota del macrismo fue apabullante. Allí donde las promesas incumplidas calaron más hondo en el pueblo fue donde mas duro lo golpearon.
El pueblo ha dado su veredicto y ha demostrado su total descontento con el gobierno nacional. A lo largo y a lo ancho del país está dicho que se necesita un cambio. Y de mantenerse estos números de cara al 27 de Octubre habrá un nuevo gobierno que llegará con un respaldo popular muy importante.

LA IMPORTANCIA DE LAS PASO

Por Juan Alberto Pérez

Finalmente el día ha llegado. Es 11 de agosto y se desarrollarán a lo largo y a lo acho del país las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) que dará los candidatos para las elecciones generales del 27 de octubre. El día de hoy en 14 mil establecimientos del país abrirán sus puertas para que 33.841.837 personas habilitadas para votar emitan su sufragio. A pesar de que en los principales cargos no habrá internas ya que están definidos los candidatos, si las habrá en varias intendencias y en cargos legislativos. También pugnan por entrar a la elección general varios partidos que necesitan lograr el 1,5% de los votos válidamente emitidos. Sigue leyendo «LA IMPORTANCIA DE LAS PASO»

UN JUNIO MÁS

Por Juan Alberto Pérez

Fotos Luchi Cerna

Cada vez que el almanaque pisa el mes de junio hay un par de fechas imposible de olvidar. El 25 y el 26 de junio se recuerda la masacre de Avellaneda, se evocan las crudas jornadas de 2002, se invoca a la memoria por Darío y Maxi; y se exige justicia y condena a los responsables políticos de aquella cacería atroz. Este 25 y 26 de junio tuvo mucho de estos 17 que han pasado, pero tiene otros condimentos que lo hacen especial. Este, por ser año electoral, cobra importancia ya que muchos de los apuntados como responsables políticos de la masacre de Avellaneda aparecen enmascarados en las listas buscando su lugar en el gobierno. Además, ya pasado los cuatro años del macrismo, vemos que las prácticas represivas de aquellos días del inicio del nuevo siglo no se fueron, están mucho más instaladas y son banderas de campaña de los que buscan victorias electorales.

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