Por Juan Alberto Pérez

En las próximas elecciones decidiremos si queremos vivir en una república o volver a un autoritarismo populista” fue la frase con la que el presidente Mauricio Macri inició su hilo de Twitter en el que anunció que su compañero de fórmula para las próximas elecciones será Miguel Ángel Pichetto. Con el argumento de “aumentar la base de sustentación política” el gobierno pegó el golpe en la mesa para contrarrestar la caída en picada que sufre desde el anuncio de la fórmula Fernández-Fernández, y tras once derrotas electorales a lo largo del país, racha que rompió con el triunfo de Gerardo Morales en Jujuy.

La idea de apelar a Pichetto, al que Macri llamó “Un hombre de Estado”, es una intentona para captar la atención de un espacio del electorado que preferiría un peronismo sin Cristina. El actual Senador por Río Negro, ha sido una de las principales espadas legislativas en los 12 años de kirchnerismo, aunque después de la derrota electoral de 2015 rompió con el espacio y confluyó en el río de los divergentes de la figura de la ex presidenta. Siempre afín a los poderes de turno, Pichetto supo adherir a las propuestas que Mauricio Macri necesitaba que salgan del senado. Por ejemplo, el pago a los fondos buitres y la reforma previsional. Asimismo, ideológicamente mostró su coincidencia con el gobierno de Cambiemos aún antes del anuncio como vice; se proclamó contra los inmigrantes, pidió por más facultades a las fuerzas de seguridad para reprimir, e incluso en la última semana manifestó que votaría a Macri en un supuesto ballotage.

A pesar de remarcar que los grandes problemas del país se solventaban en los 70 años del peronismo, Macri tuvo que apelar a un peronista para compañero de fórmula. En el anuncio aclaró que lo supo conocer y respetar en estos años por su compromiso por la Patria y las instituciones. Aunque en 2015, en plena campaña planteaba al senador como el ejemplo de la vieja política que él y su gobierno vendrían a cambiar.

Por su parte, Pichetto, quién es senador de la Nación desde 2001, y fue diputado nacional entre 1993 y 2001, ha sido un eslabón de importancia para los poderes en diferentes momentos de la historia y con distintos tintes ideológicos. Desde el menemismo hasta el kirchnerismo, pasando por un affaire con Duhalde, desde la caída en desgracia de los K intentó abrirse paso a la posibilidad de armar una estructura peronista anti K. Conformó el bloque de Argentina Federal en el Congreso, desde donde le brindó gobernabilidad a Cambiemos a pesar de la debacle económica y social en qu

e estos sumergieron al país. Tuvo su intención de candidatearse a presidente en este nuevo armado pero pareció más una intención de posicionarse como eje del armado político de lo que muchos llamaron “el peronismo racional”. Junto a Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Juan Schiaretti intentó establecer el fallido espacio de Alternativa Federal pero al no llegar a acuerdos sobre el candidato, y no poder ampliar las alianzas, se ilusionó con la figura de Roberto Lavagna, con quién se reunió en reiteradas ocasiones para que integre Alternativa Federal. Sin embargo, al ver que el peronismo se encolumnaba detrás de los Fernández, que Lavagna era intransigente en la posibilidad de ir a una PASO y que Sergio Massa cada vez se acercaba más a las huestes K, decidió dar el salto con una famélica alianza oficialista.

Así triunfa dentro de la fuerza oficialista el sector que proponía ampliar hacia el peronismo. El ala de Monzó, de Rogelio Frigerio, es decir el ala política. En contra posición Durán Barba y Marcos Peña pretendían que la fórmula siga siendo PRO puro como lo fue tanto en los triunfos de Macri en la Ciudad como en la presidencial de 2015. Será la primera vez que no llevará una mujer de compañera de fórmula. Por su lado, Pichetto no puede aportarle votos propios al presidente, de hecho tuvo derrotas muy duras en sus pagos de Río Negro, la última con Alberto Weretilneck en 2015 para lo gobernación. Sí puede asegurarse que ante una eventual victoria controlará el Congreso a pedir del presidente para que se de rienda suelta a las leyes que necesita y que el FMI pide, como por ejemplo la reforma laboral.

Párrafo aparte quedará para los radicales quienes le ofrecieron la estructura partidaria a Macri, quienes en la Convención de Parque Norte apostaron a continuar en Cambiemos pero exigir un rol más protagónico que el que se les brindó estos últimos años. Por cierto, Macri y compañía le hicieron oídos sordos.

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