“CON EL COMANDO UNIFICADO PARECIERA SER QUE ESAS DISPUTAS DISCURSIVAS SON PURO FUEGO ARTIFICIAL”

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Por Juan Alberto Pérez

El gobierno del Frente de Todos cumplió un mes de gestión y se empieza a vislumbrar el carácter de las políticas que pretende desarrollar. Un punto clave es la cuestión de la seguridad. Tras cuatro años de gestión de Mauricio Macri, que dejó un muerto cada 19 horas por la participación de las fuerzas, Alberto Fernandez designó como sucesora de la nefasta Patricia Bullrich a Sabina Frederic, una funcionaria que a priori tiene un perfil inversamente proporcional al de su predecesora. Sin embargo, algunas desiciones contrapuestas, y sobre todo, la aparición de Sergio Berni como secretario de seguridad en la provincia de Buenos Aires, hacen que sea aún muy difícil caracterizar cuál será el rumbo en esta área.

ANCAP entrevistó a Ismael Jalil, abogado de Correpi, quién participó de la reunión que el organismo sostuvo con la ministra Frederic. Hablamos de las primeras medidas del flamante gobierno, el contrapunto de Berni con la ministra y la participación de Correpi en algún consejo que pretende armar el gobierno.

Pasó un mes desde que asumió el nuevo gobierno de Alberto Fernández y con Correpi estuvieron reunidos con la nueva ministra de seguridad, Sabina Frederic, ¿Qué evaluación están haciendo de las primeras medidas, tomando en cuenta lo que se estaba reclamando cuando se presentó el informe anual de Correpi?

En primer lugar obviamente que notamos una sustancial diferencia con el modo y las formas. La perspectiva política que significaba la administración de Macri y Bullrich, y más concretamente, con lo que significó el despliegue en la política represiva del gobierno de Macri a través de Bullrich. Fuimos recibidos por la ministra Frederic en una ronda de consultas que hizo con varios organismos. A nosotros nos tomó en forma absolutamente individual, diferenciada de todos los demás. Fuimos para colocar 17 puntos de nuestra propia agenda que entendemos básicos y para definir claramente una situación que tiene que ser sustancialmente distinta a la vivida con Macri y Bullrich. Entre esas, algunas ya fueron tomadas por el ministerio, como por ejemplo la derogación del 956, que era la resolución que permitía a las fuerza de seguridad disparar en cualquier circunstancia; del mismo modo la resolución administrativa que se llamaba el “Ofensor de trenes”, aquella disposición de Bullrich por la cual en las terminales de trenes se podía detener a cualquiera bajo la consigna de que debían identificarse por si estaban cometiendo o eran autores de algún delito en algún otro momento o tenían antecedentes. Eso también fue derogado, es decir, de los 17 puntos que nosotros llevamos fueron derogados cuatro al tiempo de la de la reunión. Después quedaron un montón de ellos que a lo largo de la gestión veremos qué pasa.

Ya hay algunas medidas que no nos gusta nada. Como por ejemplo la ratificación del Comando Unificado, que surgió como producto de la reunión entre Frederic y Berni. Es un mecanismo que nosotros entendemos más que nada está destinado al control de la protesta social y a la militarización de los barrios, porque no cambia en absoluto la situación que recibió el gobierno. En las barriadas hay un despliegue de policías locales, más Gendarmería, Prefectura y Policía de Seguridad Aeroportuaria; y por otro lado, significa un grave riesgo para la población civil independiente. Esto está muy claro, eso no está siendo modificado, por el contrario ha sido ratificado y para nosotros eso es un síntoma verdaderamente preocupante. Del mismo modo que fue auspicioso haber terminado con la resolución que, de algún modo, materializaba en términos legales lo que eran la doctrina Chocobar, resulta muy preocupante que se haya dispuesto la continuidad de este Comando Conjunto. Sobre todo en la zona de Buenos Aires, la provincia y la ciudad parecen trabajar sobre una idea de atenazamiento entre la secretaría a cargo de Santilli, en CABA, y la de Berni, en provincia. Con el respaldo de la misma ministra Federic y del presidente la Nación en ese despliegue de fuerzas federales y locales en el lugar donde se concentra una mayor cantidad de población conflictiva de la Argentina, que es precisamente donde existen los nichos más grandes de clase trabajadora, pobreza y migrantes. Y estas cosas poderosamente llaman la atención porque indican que no hay un síntoma de modificación en ese sentido. Insisto con esto, es una de cal y otra de arena. Entonces estamos muy atentos y estamos viendo en el día a día cómo van desarrollando estas llamadas nuevas políticas en algunos casos, nuevas viejas políticas.

¿Qué perspectiva les hace ver desde la política general del gobierno?¿No hay definido si va a hacer un gobierno represivo como el de Macri o si realmente va a ser una política progresista?

Nosotros creemos que lo que hay en realidad es un poco de cada cosa. De hecho la presentación de Berni en provincia de Buenos Aires echa por tierra la idea de que se iba a desplegar un andamiaje de funcionarios progresistas en el distrito donde más fuerte es la vicepresidente, a través de Axel Kicillof. Evidentemente aquí hay una re afirmación de un componente sumamente peligroso. Así lo catalogamos a Berni, que por ejemplo ha mantenido en el cargo a Lugones, que es un representante de la política, nada menos, que de Vidal y Ritondo.

Por otro lado, vemos también a la par que hay una voluntad de ser mucho menos duro a través de algunas medidas que tomó la ministra Frederic. Estamos en el permanente toma y daca de situaciones represivas que a veces es muy difícil compatibilizar con la idea del progresismo que no quieren vendernos. Ahora, objetivamente, no estamos en la misma situación que con Bullrich, esto no es lo mismo, eso hay que aclararlo rápidamente. Hay, concretamente insisto, medidas que se han tomado que permiten de algún modo cifrar alguna expectativa en que los datos del archivo este año puedan ser de algún modo menos graves de lo que fueron durante los cuatro años de Macri, que representó un muerto cada 19 horas en manos del Estado. Es la representación más acabada del gobierno más represor del ´83 a la fecha. Entendemos que esa situación ha sido dejada de lado. Aspiramos a eso. Creemos que hay algunas medidas que están destinadas a eso, por lo tanto es una situación hoy por hoy de muchas expectativas por parte nuestra.

Nosotros no cambiamos en absoluto nuestro modo de mirar el rol del Estado en estas cosas, si somos capaces de reconocer cuando hay medidas que de algún modo atenúan y cambian el panorama en relación a lo que teníamos. Teníamos un gobierno extremadamente represivo que había hecho de la represión prácticamente su principal, entre comillas, logró, y obviamente, hoy las cosas en este sentido parece estar rumbeando para otro lado. Aunque evidentemente hay herramientas muy pesadas que todavía quedan en manos del mismo Estado, y que las van a emplear; por ejemplo, nosotros estamos a la espera de ver que nos responden a la agenda en el punto referente a la culminación de las detenciones arbitrarias, y sobre todo a la puesta en práctica de la resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que condenó a la Argentina, ya en el 2004, a dejar de lado las detenciones arbitrarias porque, entre otras cosas, es gracias a las detenciones arbitrarias de donde se ocasionan más del 50% de las muertes ocurridas en los lugares de detención. Es decir, en una comisaría, en un penal, una detención causada, por ejemplo, para una averiguación de antecedentes o en una causa armada implica, necesariamente, esto en muchos casos, el suicidio, que muchas veces no es suicidio, de mucha gente que muere a mano del estado en el lugar de detención. Para eso hay una resolución que debe ser puesta en práctica. Es simplemente poner en vigencia la resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que hasta el momento no ha salido, y esto, insisto, data de 15 o 16 años. Y como eso, medidas que son necesarias de algún modo remarcar y que no ayudan en absoluto, como es el caso de la provincia de Santa Fe que pretende resolver el tema con la bala en la recamara. Esta resolución del ministro Saín que en realidad lo que está haciendo es copiar una resolución no escrita, que si rige para los integrantes de lo que era la Policía Federal, hoy Policía de la Ciudad, que es esto de llevar el arma en condiciones de ser disparada en forma inmediata, martillada con una bala en la recámara, significa eso, y que implica necesariamente el acrecentamiento del poder de fuego del Estado. Como verás lo que nosotros estamos diferenciando claramente son aquellas medidas que por supuesto entendemos que es auspicioso y que auguran una baja en el nivel de agresividad del Estado, pero también nombramos las medidas que las contrarrestan y parecen neutralizarlas. Entonces es una situación que se va a ir dando a medida que vaya caminando el gobierno, donde se va a poder ser más precisos en tirar perspectivas, desde ya, y vuelvo a marcarlo una vez más, esto no es lo mismo que la Bullrich, para nada es lo mismo que Bullrich. Pero que la cosa no pasa por ahí, sino que pasa por entender si estas medidas, como las que estoy nombrando, van a seguir o se van a dejar de lado. Hoy no se puedan dar ninguna definición que permita decir esto apunta a esto, o esto no apunta. Yo creo que lo que hay es una especie de una de cal y una de arena. La designación misma de los ministros de seguridad, en Nación con un corte progresista, y en provincia de corte netamente reaccionario, te pone a vos en autos, como decimos los abogados, sobre cuál es el permanente péndulo en el que se maneja la política de seguridad.

¿Cómo cómo analizas o cómo viste este contrapunto que este género entre Frederics y Berni públicamente saliendo a criticar a la ministra de seguridad por falta de experiencia entre comillas?¿Es una disputa de poder o es algo para afuera?

Yo soy reacio a inclinarme a pensar en las cuestiones conspirativas de modo tal de “esto está armado”, y por lo tanto, que le han dicho a Berni que diga y le han dicho a Frederic que calle. A mí me parece que Berni expresa lo que nunca dejó de ser, un elemento absolutamente reaccionario, un elemento justificador de las taser, blanqueador de la propia ministra Bullrich, a través de haber manifestado en su momento la total coincidencia con el manejo del tema Chocobar, un ministro que cuando era secretario de seguridad desplegó una política represiva que innegablemente lo coloca entre los secretarios de seguridad más nefasto de la historia. Yo he tenido con él un contrapunto en enero del año pasado, en el programa de Silvestre, en C5N; y ahí quedó muy claro que se posicionaba en una vereda y nosotros en otra. Así que no tengo por qué pensar que lo que diga ahora no es lo que realmente piensa. Creo que es eso, que expresa eso y por qué se da esto en el contexto de poner a una ministra de otro palo, o por así decirlo, en un carácter mucho más progresista y menos sesgado que el de Berni en el gabinete nacional, la verdad que ahí ya es central en el terreno de las hipótesis y las conjeturas obviamente, nadie lo puede explicar, nadie pueden sacar una conclusión definitiva del tema. Nosotros estamos en la misma situación. No decimos que Frederic es buena y que Berni es malo. Decimos que hay una situación muy concreta de contradicción entre el mensaje que se baja desde nación y el mensaje que, se presume, iba a ser el qué iba a dominar a toda la gestión; y por ejemplo con el comando unificado pareciera ser que esas disputas de carácter discursivo es puro fuego artificial. Aquí lo que vale es, en principio, la medida concreta, y la medida concreta es el Comando Unificado, que para nosotros es verdaderamente una cosa muy grave.

¿Está idea que han expresado de armar un Consejo Federal para coordinar tareas de las fuerzas lo ves con esta idea del Comando Unificado que me estás planteando o tenés información, capaz la ministra les dejo saber de que van a convocar a otros actores que no sean solamente desde las fuerzas para definir la que sería la política?

Realmente no. El tema no se tocó. No se tocó porque en realidad eso fue un comentario anterior. Pero vos viste que hasta salió y desapareció de los titulares hoy lo del consejo de seguridad. Y quedó el Comando Unificado, pero ya estaba. El consejo de seguridad, hipotéticamente, y vuelvo a hablar del terreno de la hipótesis, porque no está nada firme, se integraría con otros integrantes incluso hasta de los organismos sociales. Nosotros no vamos a formar parte ni vamos a integrar ningún consejo, ni comisión, ni vamos a formar parte de nada que tenga que ver con el aparato represivo del Estado. Si a eso te referís en cuanto a la integración de ese consejo es claro y contundente, no, nosotros no estamos de acuerdo con eso, y además no lo integraríamos, incluso por propia genealogía ideológica e histórica de Correpi. No podríamos integrar eso. Así que está más que claro. La ministra lo tiene claro por qué eso también fue uno de los comentarios que en forma enfática se realizó con relación a cuál era el rol que se entendía que Correpi debía tener, y que nosotros le adelantamos y anticipamos diciéndole algo así como “Ni hace falta”, pero por las dudas ratificamos que no vamos a formar parte de ningún tipo de organismo de esa característica.

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