Por Redacción ANCAP

Imágenes Juliana Miceli, Osiris Marti, Arveja Esperanza, Lidia Barán

Hoy es un 24 de marzo diferente. Las marchas en todo el país para recordar que tenemos memoria, en este día histórico para todes, tiene un escenario diferente. No se pude marchar por la pandemia de coronavirus que existe en nuestro país y en el mundo. Per a pesar de esto, la memoria y la resistencia de las madres de la plaza sigue más presente que nunca. Son 44 años del golpe cívico militar eclesiástico y hoy, como cada aniversario de esta fecha trágica, gritamos bien fuerte “¡30 mil compañeres detenides desaparecides, presentes!”

Una crónica de la no marcha es la de hoy de ANCAP, no podemos cruzarnos en las calles, abrazarnos, gritar juntes, y acercarnos a la Plaza de Mayo. Sin embargo, el sentimiento sigue intacto. No hay abrazos físicos que el abrazo espiritual no remedie; no hay reclamo que cese si cada quién desde su casa, desde su pedacito de cualquier parte del país no se tome este día para reflexionar sobre aquello que no queremos nunca más. Hoy es un día especial para juntarse con la familia, con aquella que cuarentenea con nosotres y charlar. Hablar sobre el recuerdo de la militancia de les desaparecides, hablar sobre la incansable lucha de las madres y las abuelas; hoy es día de estar en sentimiento más cerca que nunca de les víctimas del terrorismo de estado, hijes de desaparecides y sobrevivientes de los campos de concentración.

El reclamo de justicia y cárcel común a todos los genocidas no hay virus que lo frene. En el contexto de lo que ocurre aquí y en el mundo, los represores Astiz y Etchecolatz pidieron hace pocos días la prisión domiciliaria. Hay que ser claro con las sentencias que no deben tener discusiones ¡El único lugar para un genocida es la cárcel común!

Los pañuelos blancos de las madres son símbolo de resistencia contra la dictadura. Esos pañuelos, son las razones para seguir de pie y no claudicar ante el reclamo de memoria, verdad y justicia. Nora Cortiñas, madre de Plaza de Mayo Línea fundadora, dijo en FM La Tribu “En este aniversario lo que queremos es que los sueños y las luchas de nuestros hijas e hijos se den”. Aquelles que fueron 30 mil. Parece extraño que aún en estos días tengamos que seguir aclarando que fueron 30 mil.

Las políticas de exterminio, la muerte y desaparición de una generación no son algo para negociar con el olvido. No hay forma de borrar la memoria. El terrorismo de estado no se olvida, y menos aún se perdona. Hoy no podemos marchar, pero jamás vamos a olvidar. La dictadura es parte de lo peor de nuestra historia. Por las madres, por sus hijes, por los que lucharon hasta la muerte por un cambio en este país, por todes es que no podemos olvidar. Nunca Más.

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