“CONSTRUIR UNA NUEVA ARGENTINA…” ¿OTRA VEZ?

En su primer discurso, o mejor dicho, en su primera aparición pública como presidente electo, Alberto Fernández nos llama a “construir una nueva Argentina”, con “otro orden, con otra lógica” y da la sensación de que eso es una película ya vista. Después de citar la “clarividencia” de la ex presidenta para advertir que “los tiempos que vienen no son fáciles” y de, en tono de pastor evangelista, rasgarse las vestiduras prometiendo que bregará porque “los argentinos dejen de sufrir”, invocó la memoria del difunto Néstor Kirchner para agradecerle (donde quiera que éste se encuentre), por haberle dejado formar parte de aquel gobierno que emparchó el capitalismo en el país y logró mantenerlo a flote hasta el 2015.

Por Ivan Fierro para ANCAP 

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¿QUÉ PASA EN NUESTRA AMÉRICA?

Tiembla el continente, tiemblan los ricos, tiembla la burguesía, tiembla el neoliberalismo, tiembla el patriarcado. Desde la rivera Sur del Río Bravo y quizá desde la otra también, hasta el estrecho Magallanes, los pueblos se agitan en convulsiones de violencia desatadas por la impudicia y la codicia de minorías autoprivilegiadas que echan mano a cualquier recurso para sostenerse en sus posiciones de poder. Como contrapartida, desde México hasta la Patagonia millones de personas se manifiestan y dan la pelea en las calles, hartas de ser convidadas de piedra virtuales en el disfrute de la vida e interpelan radicalmente a las clases dirigentes creando autoorganización y nuevas formas de relacionarse.

Por Ivan Fierro para ANCAP

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FINAL DEL JUEGO

Por Redacción ANCAP

No alcanzó a cambiemos las marchas por todo el país. Su convocatoria al Obelisco dónde la señoras y los señores que estos últimos cuatro años pareció que vivieron en otro país, salieron a dar apoyo a Macri. No alcanzó no solo por esto, sino porque fueron y serán los responsables de millones de nuevos pobres, de cientos de fabricas que bajaron sus persianas, de innumerables represiones de la ministra de inseguridad, Patricia Bulrich.

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No alcanzó porque son los asesinos de Santiago y Rafael, porque los pueblos originarios para cambiemos era el enemigo interno que supieron construir. El hambre en el conurbano es moneda corriente, los comedores repletos de niños, niñas, hombres y mujeres, abuelos y abuelas que no pueden hacer las cuatro comidas. Esto es parte de lo que son y lo que van a seguir siendo, porque tendrán 109 diputados en la cámara y porque arrasaron en ciudad de Bs As.

Mucha gente logró anoche un desahogo, un festejo porque se van. Amigos, amigas, familias, compañeros y compañeras que sintieron un alivio. Se termina un letargo que vino a fugar la plata del FMI, y a ser obediencia del amo del norte. No es menor que más de 12 millones de personas digan basta. El festejo hasta altas horas de la noche en varios puntos del país es por el sentimiento de que vuelven el Ministerio de Salud y el de educación, que sopla un viento de alivio. El país atendido por sus propios dueños se termina.

El triunfo por 48% de Alberto Fernández da por finalizado 4 años de un gobierno que no debió haber sido nunca y que deja heridas abiertas como herencia. El mapa electoral dirá que la llamada pampa húmeda continuó apoyando a Macri, mientras el norte y el sur del país creyeron la necesidad de un cambio. Resulta llamativo que en Santa Fé, Entre Ríos y San Luis, haya triunfado la dupla Macri-Pichetto, siendo que las gobernaciones este año quedaron en manos de peronistas, incluso con un resultado histórico como fue la victoria de Perotti en Santa Fe. Más prebicible era lo de Córdoba, Mendoza y CABA, con un dominio abrumador de Juntos Por el Cambio. La victoria de les Fernández es pura y exclusivamente por la provincia de Buenos Aires.

Macri no perdió, el pueblo cansado de no poder siquiera soñar, lo echó La victoria del Frente de Todos amerita otro análisis, más allá del triunfo, ese análisis es que aún en Argentina hay 10 400 000 personas que avalan un proyecto de país saquea, de odio de clase, represivo, y no importa que no haya una sola medida para el laburante en cuatro años. Hay un fuerte sentido anti peronista, o anti cristinista, en los 40 puntos que obtuvo Mauricio Macri.

La derecha en América latina avanza. Está instalada en Brasil con un Bolsonaro que se atreve a opinar que “Argentina eligió mal”. Busca colocarse en Uruguay, dónde el Frente Amplio no pudo en primera vuelta y habrá balotaje con el candidato de derecha Luis Lacalle Pou. En Ecuador y Chile que hoy sufre secuestrados, torturados y asesinados. En Argentina la derecha no es menor. Son las segunda fuerza y sumamos a esto los condimentos de Espert y Gómez Centurión. La derecha argentina es conservadora y recalcitrante, parece del siglo XIX, no del XXI. Cree en la teoría de los dos demonios, apoya la represión de las fuerzas de seguridad, es anti aborto, descree de la actividad sindical y entiende que está bien en tratar a la niñez como criminalidad.

La izquierda está obligada a un replanteo de sus candidatos en el marco electoral. Mucha militancia que mira con simpatía al FIT Unidad buscaba una candidatura de Myriam Bregman en la fórmula presidencial. La estrategia de llevar a esta a diputada nacional por la Capital no estuvo mal, aunque hoy el resultado dice que no le alcanzaron los votos. El discurso continúa sin permear en el sujeto crítico que dice representar, y además, no sabe ser alternativa de poder sobre todo con el peronismo como oposición. Serán tiempos de revisión para la izquierda, con una elección que no alcanzó el 3% de los votos a nivel nacional y con divisiones en las PASO y en algunos distritos. Párrafo aparate para la pobre actuación de Luis Zamora, que está sufriendo un malo crepitar político y continúa sin construir una unidad del espacio de izquierda que divide votos.
Decíamos que la fuente de la victoria del Frente de Todos estuvo en la provincia de Buenos Aires. Y es que en ese distrito estuvieron los dos millones de votos de diferencia en la elección. El conurbano tan castigado es el que le dijo basta y el que ungió la opción opositora. El triunfo de Axel Kicillof como gobernador fue el impulso que permitió la victoria nacional. El arrastre de voto del candidato respaldado por Cristina Fernández sirvió para retener localidades como Quilmes y Pilar. Pero no alcanzó para otras como Lanús, La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca. En Lanús, Néstor Grindetti levantó 10 puntos en contra de las PASO y consiguió mantener el municipio. Lo mismo pasó con Garro en La Plata. El llamado a corte de boletas fue fundamental para dicha empresa.

Comienza una nueva era política en Argentina. Una era signada por dos bloques frentistas contrapuestos y hegemónicos. Habrá que ver cuanto soportan la unidad ambos bandos. Cristina llamó ayer en el discurso triunfal a que los dirigentes “piensen bien antes de volver a romper la unidad del campo popular”. El nuevo presidente manifestó ayer su voluntad de una unidad nacional para afrontar lo que viene, “El Frente de todos nació para incluir a todos los argentinos y a todos los argentinos estamos convocando” manifestó.
Por su lado, Mauricio Macri expresó que “Siempre voy a poner el bien común por arriba de cualquier cosa” en su discurso de despedida. Aunque detrás se esconda su ansias de erigirse como la figura de punta de la oposición. Algo que parece más complicado dada su derrota, algo inédito en la historia argentina que un presidente en funciones pierda, pero fundamentalmente al surgimiento de Horacio Rodriguez Larreta que logró retener la Ciudad con números brillantes desde lo electoral, y queda como un aspirante a líder de la oposición; y sin contar las aspiraciones de los dirigentes radicales como el mendocino Cornejo o el jujeño Morales.

“VAMOS DERECHO A UN COLAPSO CLIMÁTICO Y ECOSISTÉMICO”

Por Juan Alberto Pérez

Fotos Luchi Cerna

La tarde de este viernes 27 de septiembre se replicó en la Ciudad de Buenos Aires y en catorce ciudades del país la movilización mundial contra la crisis climática conocida como Friday for Future. Esta movida que nace a iniciativa de la joven activista sueca GretaThunberg y pretende plantear una acción ciudadana para concientizar a los líderes políticos de la gravedad de la crisis socio ambiental del mundo y de la necesidad de adoptar medidas de mitigación en forma urgente.

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POLÍTICA PARANOIDE: “LA CULPA ES EL OTRO”

Por Gastón Hirsch

Qué lindo es comenzar a hablar del amor en un texto sobre política, porque si hay algo de lo afectivo de hacer política es ese afán de obrar ética y responsablemente. Eso no
suele ser algo común en el terreno de la clase política argentina. Así las coimas, el accionar en favor de ciertos sectores cuyo propósito es el de explotar a lxs más oprimidxs o, peor
aún, destruir el ecosistema, sostén de todos los seres humanos, entre otras acciones moralmente condenatorias, suelen alejar a aquellxs en quienes nos apoyamos en este “sistema democrático” para representar la totalidad de los intereses (irreconciliables por ciertos) del afán de capitalizarlo. Y esto que es paradójico es lo que reclamamos en el voto a partir de nuestra propia posición de lo que creemos que es el amor. El amor es eso del
otro que nos completa, dado que somos seres incompletos, desprovistos de una falsa complementariedad que se busca en un/a otrx, que a veces no es más que un amor narcisista, es decir, lo que nosotrxs consideramos que es amor, como nosotrxs
consideramos que debemos ser amadxs y qué es eso que ese/a otrx viene a suplir de nuestra falta. Es por ello que ese/a otrx es necesarix para que podamos amar, alguien a quien constituímos a nuestra imagen y semejanza, en quien posamos nuestras expectativas que, obviamente, no se concretan, porque ese otrx es eso, otrx. No soy psicólogo, menos psicoanalista, pero puedo valerme de este concepto para visualizar que, en realidad, eso que detestamos es eso que necesitamos para satisfacer nuestros deseos. Por eso vulgarmente amor y odio están tan íntimamente ligados.

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Así es que nos engañamos pensando que nuestro voto es el que define el bien de la mayoría (o de todxs, ¿por qué no?) a través de representantes que piensan “igual” que nosotrxs. Y claro, “si dos personas piensan igual en todo, puedo asegurar que una de ellas piensa por las dos”(Frase de Sigmund Freud) . Entonces lo que le pedimos a esx otrx es que haga lo que nosotrxs haríamos, despojándonos de toda responsabilidad más que la de asumir que cada equis cantidad de años pasamos por un proceso de selección de candidatxs (que pensamos a nuestra imagen y semejanza) que harán, en el mejor de los casos, algo parecido a lo que
nosotrxs haríamos si fuésemos gobierno. Y lo más triste del asunto es que nos cuesta asumir la responsabilidad de esa elección cuando aquel/la candidatx que escogemos (o no) y que, por elección de la mayoría que participa de la convocatoria triunfa en el acto
electoral, desempeña un papel distinto al que nosotrxs mismxs nos habíamos figurado en nuestras mentes. Allí comienza una especie de trastorno paranoide de la personalidad a través del recurso del “revoleo” para posibilitarnos salir airosxs de una situación de señalamiento de otrxs (que potencialmente se vuelve reclamo) por las decisiones que hemos tomado. Es en ese momento en donde nos opera la acción más profunda que ha
sabido tatuar en nuestras conciencias las religiones judeocristianas: la culpa. “La culpa fue de fulanx por votarlx” o “fueron las lluvias”, incluso “si la minoría hubiese votado al/ a la
candidatx que elegí la cosa sería diferente”. Ahí está la cuestión: somos muy hipócritas. Le echamos la culpa a otrxs por delegar nuestros deseos a un sistema cuya lógica se repite
cíclicamente en la cual confiamos legitimándola sistemáticamente, y cuando nos piden participación activa para modificar el status quo hacemos caso omiso y nos quejamos de aquellxs que sí lo hacen, ya sea en las calles, en las plazas o en espacios de discusión. Nos cuesta mucho sincerarnos y aceptar que hemos errado, que podemos errar, que es normal errar.

Y entonces pregunto: ¿qué le podemos pedir a esxs dirigentes que elegimos? Cuando Mauricio Macri debido al aumento abrupto del dólar echó culpas al electorado por la elección mayoritaria de Alberto Fernández en las PASO, cuando Cristina Fernández de Kirchner inculpó a “los noventas” por la escalada inflacionaria de su gobierno en 2014, cuándo Menem señaló a los sectores de izquierda por no querer la “reconciliación, el mutuo
perdón y la unión nacional” luego de la firma de los indultos por decreto a aquellxs partícipes de los crímenes de Lesa Humanidad durante la sangrienta Dictadura Cívico-Militar entre los años 1976 y 1983, y así podría seguir hasta Adán y Eva, pregunto: ¿Qué le estamos reclamando?

Está claro que odiamos aquello que amamos, aunque suene descabellado. Y eso ocurre porque necesitamos que pase todo aquello que nos enoja para que sintamos la conquista de ese goce que veneramos. Se necesita de esta democracia liberal para pensar en un
modelo progresista superador. Se necesita de candidatxs ineficientes para exigir mayor “productividad” en las acciones. Se necesita criminalizar la pobreza para escapar de la miseria y la pauperización. Se necesita de los delitos para legitimar que este sistema es el mejor, el que más nos conviene, el “mal menor”, el único posible. Lo que seguro no se necesita es preguntarse si todo esto que está tan “ordenado” en este sistema puede
ordenarse de otra manera, porque entonces el fin sería el caos, y no el medio. El orden seduce porque hay necesidad de un caos, detestable, que pueda ser ordenado. Tal vez ese
caos invite a pensar que todo está perdido. Y, entonces, si todo está perdido, podemos animarnos a otra cosa, total: ¿qué podemos perder?

POR EL HAMBRE DEL PUEBLO

Por Juan Alberto Pérez

Fotos Gabriela Manzo

Se realizó una jornada nacional de lucha de las organizaciones sociales para manifestar la necesidad de que se aplique una Ley de Emergencia Alimentaria para apalear el hambre en el país. La movilización que se replicó a en los principales centros urbanos de la Argentina tuvo su acto principal en la puerta del Ministerio de Desarrollo Social. Le apuntan al gobierno de Mauricio Macri y le exigen que se apliquen de inmediato políticas para terminar con el sufrimiento de tantos y tantas compatriotas. Sigue leyendo «POR EL HAMBRE DEL PUEBLO»

EL PUEBLO QUE APARECIÓ Y EL GOBIERNO INCENDIARIO

Por Juan Alberto Pérez

Durante estos tres años y medio de macrismo sucedieron una serie de eventos que fueron marcando la verdadera cara de lo que se venía a imponer. Se recortaron derechos, se estigmatizó, se persiguió y reprimió al pueblo. Mientras eso sucedía una pregunta subyacía entre quienes militábamos desde nuestro lugar el campo popular. ¿Qué pasa con el pueblo? Se hizo esperar casi 4 años y el pueblo se expresó. Le dijo no a Mauricio Macri de la forma más democrática y menos violenta e inapelable, lo hizo en las urnas. Sigue leyendo «EL PUEBLO QUE APARECIÓ Y EL GOBIERNO INCENDIARIO»

A MACRI LE DIERON LA ESPALDA EN DONDE MENOS LO ESPERABA

Por Juan Alberto Pérez

Las PASO celebradas este domingo significaron una verdadera demostración del descontento social que generó estos 4 años del macrismo. El bochorno electoral no sólo se dio en provincias que el peronismo ya controlaba sino que también abarcó a huestes inexpugnables para el kirchnerismo. A la debacle de la provincia de Buenos Aires hay que sumarle la derrota en Mendoza y Jujuy, que son controladas por Cambiemos. Además, un fuerte cachetazo en Santa Fe y una victoria no tan holgada en Córdoba le dan un panorama negro al gobierno.

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El resultado de este domingo deja algo en claro, este gobierno está terminado y habrá que ponerse a pensar como será la transición democrática. Además remarca que la sociedad que creyó y apoyó a Mauricio Macri en 2015 se sintió fuertemente defraudada por las políticas de ajustes económico y de represión política y social.
De los más de treinta y dos millones de personas habilitadas para votar en esta elección primaria más del 75 % dieron el presente frente a las urnas. Si bien la provincia de Buenos Aires tiene un peso específico por representar el 37 % del padrón, hay otros distritos que no son para despreciar. Y eso el gobierno nacional lo sabía y por tal motivo la decepción que se visualizaba en los rostros de los principales referentes del espacio lo manifestaba.
La provincia de Mendoza tiene una fuerte tradición radical. El gobernador Cornejo es uno de los principales caudillos del mítico partido de Alem que además se mostraba como referencia para el gobierno de la Alianza Cambiemos. Con más de un millón cuatrocientos mil electores representa casi el 5 % del padrón a nivel país. Cuenta con una aristocracia arraigada a las fincas y bodegas vitivinícolas que a priori se podrían emparentar con el pensamiento conservador de Juntos por el Cambio. Sin embargo, en estas PASO le han dado la espalda a Macri y Cía. Con una alta participación que superó el 79% del padrón, la fórmula Fernández Fernández lideró la elección con el 40,48%, mientras que Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto llegaron al 37% con casi 40 mil votos de distancia. Si bien es una diferencia corta es un resultado no esperado y que obligó al gobernador Cornejo a reconocer la derrota antes de que se conozcan resultados oficiales.
En Jujuy el gobernador es Gerardo Morales, un radical que accedió al poder por ir colgado en 2015 en las listas de Mauricio Macri y de Sergio Massa. Sin embargo, desde el primer día funcionó al compás de lo que pasaba en Buenos Aires. Fue la primer provincia donde la justicia se utilizó como herramienta de adoctrinamiento político, con la detención de la principal líder opositora sin condenas firmes, Milagro Sala; y donde se desarrolló una política muy similar al gobierno nacional y que cosechó casi treinta mil pobres mas en sólo un año. El 32 % de los jujeños está en situación de pobreza en una región, como el NOA que tiene la escalofriante cifra del 34 % de pobres. Allí el presidente había viajado en 2015 en campaña prometiendo pobreza cero. Por este motivo, los resultados de las PASO no parecen una rareza. El pueblo de Jujuy le dijo que no a Macri con más del 70 % de los votos en contra. El 46% de estos fue capitalizado por el Frente de Todos. Otro duro revés para un gobierno que ha cosechado puras derrotas este año.
Santa Fe se le viene presentando adversa al gobierno. De los 37 puntos que supo sacar Miguel Del Sel en 2015 que casi lo convierten en gobernador a una paupérrima elección para el mismo cargo este año que lo dejó muy lejos de Perotti y Bonfatti, primero y segundo. En las PASO de 2015 Mauricio Macri había conseguido 533 mil votos en la provincia. En esta elección consiguió 100 mil más pero los 10 puntos de diferencia con ella formula de les Fernández le deja un panorama sombrío para una provincia que pensaban ganada de taco por el campo y lo que ha favorecido este gobierno al grupo concentrado de ese sector.
La victoria de Mauricio Macri de 2015 se cimentó en la pampa sojera. El interior de la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y sobre todo la provincia de Córdoba justificaron el triunfo electoral. Los casi 30 puntos de diferencia que entonces logró Cambiemos por sobre la fórmula encabezada por Daniel Scioli era una demostración de rechazo de las políticas de kirchnerismo para entonces. Este año la elección de la gobernación fue despoblada de la nacional. Córdoba eligió la continuidad de Juan Schiaretti con un amplio márgen. La Alianza Cambiemos no tuvo nada que hacer en dicha elección aunque no la vieron con malos ojos ya que el gobernador fue uno de los más dialoguistas de esta administración. Contaban con repetir la performance de 2015 en las nacionales. Si bien fue, junto con CABA, el único distrito que ganó la fórmula Macri-Pichetto hay que decir que la elección del peronismo, que no contó con el apoyo del gobernador, que responde al mismo partido, no fue tan mala ya que achicó la diferencia en torno a 18 puntos. Si bien un triunfo de Alberto Fernández e Córdoba es tan posible como una victoria de Macri a nivel nacional, también es cierto que no conseguirá este último los números que esperaba para hacer frente a la lluvia de votos en contra que recibió de la provincia de Buenos Aires, el norte y el sur del país.
Las grandes zonas urbanas fueron los principales focos del descontento contra las políticas de Macri. Allí se sintió muy fuerte el cierre de fábricas, el aumento de los precios, la desocupación, el hambre y la.miseria. Por eso en los grandes aglomerados urbanos como Rosario, Córdoba Capital, Bahía Blanca y el conurbano la derrota del macrismo fue apabullante. Allí donde las promesas incumplidas calaron más hondo en el pueblo fue donde mas duro lo golpearon.
El pueblo ha dado su veredicto y ha demostrado su total descontento con el gobierno nacional. A lo largo y a lo ancho del país está dicho que se necesita un cambio. Y de mantenerse estos números de cara al 27 de Octubre habrá un nuevo gobierno que llegará con un respaldo popular muy importante.